jueves, noviembre 17, 2011

Sexo oral (recuerdos de la secundaria)

Recién hablando con Ana me acordé de una anécdota graciocísima de mi secundaria.
No recuerdo si estabamos en 4to o 5to (1990 o 1991) y alguien viene a dar una charla sobre VIH-Sida. Luego se abre la discusión para preguntas. Ahí aparezco yo con una pregunta medio de langa. Pregunto: "Es posible que uno se pueda contagiar de Sida teniendo sexo oral?" Y al lado mío estaba "Chiquito Reyes" y dice: "Mirá que bolacero el Rafa, mira que hablando de sexo te vas a contagiar de Sida"! Fue buenísimo, lo que nos reímos esa vez fue mortal.

Vancouver se está Buenosairesando

Fuimos hoy los 3 a una charla sobre el rol de las corporaciones mineras canadienses en Latinoamérica organizada por programa de estudios latinoamericanos de SFU y UBC.

Canadian Mining in Latin America: the Politics and Ethics of Resource Extraction

A Roundtable with

• David Deisley, Executive Vice President, Corporate Affairs, and General Counsel, Goldcorp
• Steve Stewart, Program Director, CoDevelopment Canada, and Mining Justice Alliance
• Marcello Veiga, Norman B. Keevil Institute of Mining Engineering, UBC

Moderated by Jon Beasley-Murray, Latin American Studies, UBC.


Estuvo ahí. Qué se puede esperar de alguien de Goldcorp? Obvio que ellos vienen a ayudar a los países de LA que pobrecitos tienen corrupción endémica, no tienen la sociedad civil que tenemos acá en Vancouver, hacen mucho por la gente, etc, etc, etc. Las críticas no fueron del todo certeras en dónde apuntaban. Para empezar yo hubiera hablado de quienes son los que en su mayoría experimentan los costos (sociales, ambientales, económicos) y quienes son en su mayoría los que se benefician de estos mega-emprendimientos. Ya lo sabemos a eso. Es una situación de absoluta desigualdad. El tipo de Goldcorp en un momento hablaba que es como si un vecino viene y te mete un cerco en tu jardín sin hablar ni pedirte permiso, que obvio que te vas a enojar, pero por eso hay que hablar y respetarse, etc, etc, etc. Pero esto no es una situación entre iguales! Además, algo que tampoco se habló es que los recursos que se están explotando son públicos, no solo los minerales, sino recursos vitales como el agua y la electricidad. Para dar un ejemplo La Alumbrera consume 100M de litros de agua por día y entre el 70 y 80% de la electricidad de la provincia de Catamarca y Tucuman juntas. Esos son bienes publicos privatizados. Asi que ahí estuvimos, como en BA, escuchando el chamullo de las mineras y la gente que se les oponen. Luego salimos y habia una marcha de Occupy Vancouver caminando por la calle con motos de la poli atrás, escena muy porteña. Y después subimos al subte en la hora pico y venían todos llenos. El transporte público está cada vez peor, algo muy porteño tambien.
Lo único no porteño es que empezó a nevar por primera vez en el año, y estamos a 17 de noviembre!

Ofrendas de sangre por Claudio Rafael Agencia de Noticias Pelota de Trapo

(APe).- “Retirá la denuncia. Si no, sos boleta”. La voz de los encapuchados es eco terco en Fabián Gallardo. Tiene 16 años. Y esos ecos lo trasladan en un viaje feroz al sexto mes de hace un año. Junio me arde rojo aquí en la espalda, canta Fandermole pensando en Maxi y Darío. Pero también, quien sabe, en Fabián. Y por eso sigue: En este invierno atroz no hay escenario más duro que esta calle de llovizna.

“Retirá la denuncia. Si no, sos boleta”, dice todavía la voz que le quedó tan grabada y no sabe qué hacer. Tiene miedo. Tiene miedo Elizabeth Morrison, su mamá, que dice que tal vez lo mejor sea sacarlo de esa ciudad insolentemente contradictoria. Tienen miedo la Pastoral Social y la APDH y la gente que sabe, que recuerda, que estuvo ahí cuando los nombres de Nico, Diego y Sergio se transformaron abruptamente en pancarta eterna en aquel junio. Y por eso –piensa Víctor Bravo, de la Pastoral y lo cuenta por teléfono a APe- “hay que hacerlo saber. Contabilizamos 106 hechos de mala praxis policial en la provincia desde asesinatos, apremios ilegales, malos tratos, robos, tentativas de violación. En algunos la Justicia se expidió. Otros quedaron ocultos. Pero entre esos casos hay 16 asesinatos de jóvenes diseminados entre Bariloche, General Roca, Viedma, El Bolsón y otros lugares”.

Fabián Gallardo fue el amigo de Diego Bonefoi, asesinado a los 15, en junio de 2010 por el cabo Colombil. Dicen que se reían juntos. Que andaban por la vida en esa Bariloche antagónica y corrosiva. Y que a veces, descendían como maldiciones oscuras que recuerdan que hay otra vida allá en lo alto donde las heridas sangran desde las vísceras y ante la que es necesario vendar los ojos para no ver. Por eso las corridas, los operativos tenaza, el grito estentóreo de no pertenencia. “Retirá la denuncia. Si no, sos boleta”, escuchó desde más allá de la capucha con un revólver sobre su rostro en una galería oscura del barrio Levalle. Exactamente dos días después de que identificara desde una Cámara Gesell a los policías que había denunciado tiempo antes por apremios ilegales. Exactamente dos días después de que se atreviera a señalar a los profetas de la destrucción.

Amigo entrañable de Diego, fue en la puerta de su casa que asesinaron a Nicolás Carrasco, de apenas 17. Fabián es, a la vez, testigo y víctima.

Son la pústula de una Bariloche que abre sus brazos al poder y aplaude fosas ardeatinas y de las otras, que recibe ostentosa el turismo de 20.000 dólares cada dos días y ahoga el grito de sus gentes en las alturas. Allí donde las casitas aflojan sus bases endebles con el viento testarudo del Pacífico o ven abrirse como flores amargas los nylon que recubren ventanas y puertas en un invierno devorador. Donde no hay gas, ni agua potable y menos aún cloacas. Donde el baño dentro de la casa es una quimera. Ellos son la pústula de ese cuerpo que rechaza semejanzas. Y que mira al otro pero no lo quiere ver. Donde el invierno de 15 grados bajo cero y un par de leñitos no abrazan. Donde los bebés pueden morirse de frío como en julio de 2010, en el barrio Nahuel Hue, cerquita nomás del arroyo Ñireco. Morirse dos días después de que el Municipio relevara que la casita no tenía techo siquiera pero que era imprescindible “esperar el informe técnico”, dijeron. Y el niño con sus alas quebrantadas de tanto bajo cero no pudo esperar y simplemente murió.

Esa es la Bariloche real, de fotografía completa. A la que llegan los migrantes en busca del oro que no hallarán. Desde el otro lado de la cordillera, desde más allá de las montañas del norte del país, desde Mencue, Los Menucos, Maquinchao, Ingeniero Jacobacci o Pilcaniyeu.

Una Bariloche en la que muchos viven de planes sociales de 250 pesos al mes y en donde un empleado público con larga antigüedad no llega a los 2000 pesos. Pero en la que una casucha flaca sin dignidades que calmen la sed y el hambre cuesta 1500 al mes. Una Bariloche quebrada en dos de un hachazo en la que muchos chicos del Alto no conocen siquiera el Nahuel Huapi aunque demasiadas veces puedan ser devorados por criaturas monstruosas que simplemente abren sus fauces para ellos.

Víctor Bravo, de la Pastoral Social de la Diócesis de Bariloche dijo a APe: “no queremos que a Fabián Gallardo le ocurra lo que ya pasó con Diego Bonefoi, con Nicolás Carrasco o con Sergio Cárdenas. No queremos que pase lo que pasó con chicos en otras partes de la provincia”. Y hablaba de Guillermo Trafiñanco, que con sus 16 estrenados fue asesinado de un balazo policial en la espalda en Viedma en octubre de 2010. Y hablaba de Guillermo “Coco” Garrido, que murió en enero en la Comisaría 12, de El Bolsón. Lo encontraron colgado de los barrotes de la ventana de su celda y –no hay modo, no lo hay- de creer en el suicidio: lo habían convocado para un trabajo en un supermercado y simplemente había sido demorado tras un accidente de tránsito.

Garrido, Trafiñanco, Carrasco, Bonefoi, Cárdenas. Con ninguno de ellos se llegó a tiempo. Como tampoco con el bebé del barrio Nahuel Hue. Nada bastó para retenerlos. Son la fotografía recortada. El sobrante. El excedente. Son los niños y jóvenes del otro lado. Los de la Vuriloche india y ancestral, como se llamaba la etnía que dio nombre al lugar. Los que no pudieron saborear la sal de la vida ni la belleza de los paraísos. Son los portadores del derecho rapiñado. Los estandartes de la negación. Los confinados en la crónica roja y absurda que no sabrá jamás de las bondades de la fiesta. Son los que el Estado determinó que eran dignos del plomo en la piel o que debían esperar hasta más allá de la muerte por un trozo de chapa que cubriese el cuerpo tenue y vulnerable. Son los que perturban con su risotada cuando descienden al edén y que con su sola presencia maldicen desde el alto cielo. El corazón del hombre es una senda más áspera que la piedra desnuda, mi extenso corazón es una ofrenda que pierde sangre en esta calle cruda, siguió Fandermole. Fabián no debe ser ofrenda.

jueves, octubre 20, 2011

Occupy War Street

In the last days I kept thinking about the movilizations all over the world. Can we really think that all the forms of protest and movilization have some common features? I kept thinking on what's going on in the USA, now they have realized that they also have the power of mass-occupation and mass-movilization, and they are playing with the idea that they are now the forefront of the "occupy movement"... (Please, check Greece and other places first.) I was wondering why thye waited so long? Why they didn't do it in the midst of the 2008 crisis when the Obama's administration was giving billions to the mega-corporations that now they find as the main aim to blame, when people were loosing their houses and jobs? It seems it takes time for the middle-class to feel the hit. The government-corporations did what they do best: they made gains private and debts public. They could had just staticized all the car companies and banks... Everyone has to paid for their gambling. If not, that was said back in 2008, the whole world would had collapsed. Yeah...
I was also thinking that it resembles the 2001 movement in Argentina in that at least in what I've read the majority of the people are white-middle-class, one could add, heterosexual, able-bodies with some forms of social capital. It seems similar the comparison between Argentina and USA in that only when the white-middle-class felt the finger inside their asses is when they jumped to do something, before that was someone else's problem. Where are the "visible minorities" here? Can we really talk about the 1% vs. the 99%. I take the point that at the beginning the movement was made to shake the american consciousness but can we really keep talking about this major simplification? I bet that the top 5% and the bottom 5% have nothing, but nothing at all in common. Many people that are being interviewed in the Occupy movement in different cities in the USA are white students who can't pay their tuitions, or skilled workers, but where are the Afroamerican working in the lowest jobs, the Latinos, the disabled people, where are the really screwed? Many are also young people who are in fact really screwed, but they may still have some connections, or money from other family members, or something. Where are the people that live in the streets and have nothing?
This takes me to think that in reality what they need is to occupy war street. The right wing call the occupy movement a "class warfare" well I don't think it is, unless they want to go to the roots of the problem: the pentagon-oil-mining-financial-war-capitalism. The warfare is everywhere. And it sucks all our energies. Unless americans overcome their "white standard universalism" and recognize all the systems of oppression used to dominate people given their skin color, gender orientation, capacities of the body, religion, age, etc.; there will be war for ever within the USA and outside in the rest of the world.
I want to be clear: I like the Occupy movement and all the social movements that are looking for a more inclusive, democratic and less unequal society. But it seems that the occupy movement in the USA needs to recognize this war in their own movement, they need to de-colonize their own movement. If not check this great place: DisOcuppy. For instance, La Mala critiques the OWS by pointing to the same things:
I also saw a lot of signs based in the idea of privilege and the bullshit notion of who deserves what. Young people held signs lamenting not being able to pay their student loans and how having gone to college didn’t bring the jobs and success they expected. I thought about the high Latino high school drop out rates and my own lack of a college degree. Were we included in this dialogue/narrative or even within this “movement” were there some who weren’t worth fighting for – some who don’t deserve the “American Dream” because of not following the prescribed order of things.

jueves, octubre 06, 2011

estarán tristes los trabajadores chinos de las fábricas de apple por la muerte de jobs?

Que el principio consciente de SJobs pueda ser liberado de las cadenas de sufrimiento que nos atan a todos en este mundo. Pero yo me pregunto, detrás de todas estas palabras por el "genio de Jobs que revolucionó el mundo", alguien se acuerda de las manos que día a día, durante largas jornadas laborales, y con una paga remotamente lejana a las de los CEOs como Jobs, arman y ensamblan cada una de las máquinas, como esta que estoy usando al tipear esto, que vende luego con su imágen de cool apple? Esas manos también son genios, automatizados, son personas que, sin ellas, ni Jobs, ni Apple sería lo que fue y es. Mi homenaje a ellas.

miércoles, octubre 05, 2011

Explicación clara de Dellatorre (P12) sobre por qué a nadie en Europa le conviene que caiga Grecia...

... sobre todo a los bancos alemanes y franceses que son tenedores de la misma deuda griega (sobrevalorizada) que ellos le prestan...

--

Economía|Martes, 4 de octubre de 2011
Caída en las Bolsas y alarma en los mercados del mundo por el deterioro de la capacidad de Grecia para afrontar la deuda

Cuando el ajuste es un verdadero presente griego

Los ministros de Finanzas del Eurogrupo reclamaron mayores ajustes tras el anuncio de Grecia que no alcanza a bajar el déficit a la meta exigida, aun sacrificando 30 mil empleos. Los mercados bursátiles respondieron con otro derrumbe.

Por Raúl Dellatorre

No hubo mercado en el mundo que ayer le escapara al temor de un default de Grecia, por los riesgos para el sistema financiero mundial que ello implica.
La Eurozona se debate entre sacrificar lo poco que queda en pie de la economía griega o entrar en un proceso ordenado de cesación de pagos que podría incluir, según se especula, una quita del 50 por ciento sobre el valor de la deuda. La debilidad de los denominados planes de rescate quedaron en evidencia tras conocerse las negras perspectivas de la economía helénica y la admisión del gobierno de Giorgos Papandreu de la imposibilidad de cumplir con las metas de ajuste fiscal reclamadas por la Unión Europea. La reacción negativa en los mercados bursátiles y financieros fue inmediata, al mismo tiempo que se extendía la sensación de inevitabilidad del default ante una deuda que, en una perspectiva optimista, alcanzará al 172 por ciento del producto bruto el año próximo. Echando más leña al fuego, los ministros de Finanzas del Eurogrupo resolvieron ayer postergar la autorización para que el gobierno de Atenas reciba un nuevo tramo de 8000 millones de euros del crédito otorgado el año pasado, cuya liberación aguarda para hacer frente al pago de sueldos y jubilaciones. A cambio, los “euroministros” le reclamaron al gobierno griego “medidas suplementarias” al brutal ajuste aprobado el domingo, consistente en recortes de gastos, mayores impuestos y treinta mil despidos estatales para este año y el próximo. El foro del Eurogrupo reclama que se extienda la misma política “por lo menos” a los años 2013 y 2014.

Ni Nueva York ni las Bolsas latinoamericanas se mantuvieron al margen de la ola de depresión que asoló los mercados bursátiles ayer, que también afectó las cotizaciones del petróleo ante el temor de una recesión generalizada. Los papeles más perjudicados en las distintas capitales financieras fueron los correspondientes a entidades bancarias. Se asume que una cesación de pagos y una quita en la deuda griega dejará al desnudo la endeblez de un sistema financiero montado sobre una valorización de activos ficticia. Muchos portafolios financieros de la banca privada siguen valuados en sus balances por su precio de compra y no por valor de mercado. Un caso emblemático, ya denunciado, es el del Bank of America, una de las tres principales entidades de Estados Unidos.

Esa misma práctica se repite en bancos alemanes y franceses, tenedores de títulos de deuda soberana de Grecia y otros países en dificultades. Pero como además entre estas entidades bancarias existen vínculos accionarios –participación de bancos españoles en el capital del Bank of America, por ejemplo–, la sobrevaluación de activos representa un efecto en cadena. Si la reestructuración de deuda de Grecia provocara una revaluación de los títulos de ese país y, a su vez, la revisión de las cotizaciones en balance de otros activos financieros, podría provocarse un derrumbe del valor de cartera en todo el sistema financiero. Y de la valuación del propio sistema financiero (los bancos) como tal.

En conferencia de prensa al término de la reunión de ministros del Eurogrupo en Luxemburgo, el titular del foro, Jean-Claude Juncker, anunció la postergación de una resolución sobre la liberación de recursos en favor de Grecia hasta más allá del 13 de octubre. Aunque ese día había sido el elegido para definir sobre los 8000 millones de euros que espera el gobierno de Atenas, Juncker dijo que ese plazo había sido “anulado” porque no se disponían de todos los elementos de evaluación necesarios.

La voluntad de los euroministros de Finanzas, en cambio, pareció haber sido afectada por las conclusiones del Consejo de Ministros de Grecia del domingo último, cuando anunció que ese país no estaba en condiciones de alcanzar la meta de reducción del déficit al 7,6 por ciento del producto para este año. De poco sirvió que ofreciera llegar al 8,5 por ciento (había sido del 15,6 por ciento hace tan sólo dos años), sacrificar 30 mil puestos de trabajo del sector público, recortar el poder adquisitivo de quienes lo conservaran en un 40 por ciento, subir la tasa de desempleo al 16,4 por ciento el año próximo (15,2 este año), recortar gastos y aumentar impuestos sobre la propiedad y aportes sobre sueldos a quienes perciban más de 4000 euros mensuales. Los euroministros piden más privatizaciones en lo inmediato y extender las medidas de ajuste por lo menos hasta 2014. Con esta política, la contracción de la economía griega será del 5,5 por ciento este año, y si se cumplieran los pronósticos oficiales agregaría otro 2,5 de caída en 2012, alcanzando una relación entre deuda y PIB de 1,72 por 1. Probablemente las cosas sean peor que eso. Y si debe responder a las exigencias de sus socios europeos, peor todavía.

El ajuste brutal es la respuesta que los líderes europeos quieren imponerle a Grecia como ofrenda al mercado, tratando de frenar con ello los ataques de los fondos especulativos contra los bonos de los países endeudados (Italia, España, Portugal, entre otros). Y preservar la complicidad de los capitales de riesgo con el maquillaje a gran escala aplicado en los balances del sistema bancario mundial. Aunque ello suponga desocupación y miserias sociales en Grecia, que irán a la cuenta de los llamados “efectos colaterales”.

domingo, octubre 02, 2011

Welcome to the pee-ke-te-ros


Here an article about the incidents at the brooklyn bridge and how NYT change their story about people taking the bridge.

--
Sacado de Wikipedia

Brooklyn Bridge mass arrest
On October 1, 2011, protesters set out to march across Brooklyn Bridge. The New York Times reported that more than 700 arrests were made. 10 buses were used to carry protesters off the bridge.[56] Spokesman for the New York Police Department, Paul Browne, vouched that protesters were given "multiple warnings" to stay on the sidewalk and not block the street, and were arrested when they refused. According to RT, the group walked on the Brooklyn Bridge, when on the bridge, the police showed up, locked both sides of the bridge, moved toward trapped protesters, arrested them (about 700) and journalists as well on the ground of traffic disturbance. An RT journalist expressed concern over the hundreds of arrests upon the expanding movement.
On October 2, The Guardian and others reported the controversy and emerging videos showing the police, after letting the protesters walk on the bridge pedestrian walk way and prevent them walk on the main road, they eventually let the protesters walk to the bridge's main road to then arrest them on traffic disruption charges:
Protesters started marching up the pedestrian walk way over the bridge while others tried to take the traffic lane. For a few minutes officers held the line and then they turned around and led the way up the traffic lane on the Brooklyn Bridge. From what I saw no police told any of the protesters to leave until they created a barricade in front of the march about halfway through the bridge. They then pulled vans and buses up to the back of the group and started arresting everyone.
or
Video leaves no doubt that, whatever the NYPD told the first group of protesters, cops were at the head of the march as it moved onto the roadway — whether this was deliberate or not, it constitutes entrapment, meaning the police leading people into the commission of crimes in order to arrest them, which is illegal.
By October 2 all but 20 of the arrestees had been released with citations for disorderly conduct and a criminal court summons.[

lunes, septiembre 26, 2011

ocupar wall street


Previous image

se viene el estallido? i don't think so, pero por lo menos se zarandea un poco la conciencia en usa...

miércoles, septiembre 14, 2011

tren urbano + paso nivel = muertes

Yo me pregunto porque en todas estas discusiones mediáticas que surgieron luego de las muertes y los heridos en Flores, de que TBA dice que la barrera debería haber estado baja pero que el chofer debería haber parado la marcha, que la esposa (por favor no llamen a las esposas y maridos de los muertos!) dice que el chofer era siempre muy prudente, luego de todas estas idas y vueltas nadie habla del elefante en la habitación, de lo que todos sabemos y nos preguntamos hace 60 años?! PORQUE CONCHA NO SACAN TODOS LOS PASONIVELES DE TODA LA CIUDAD DE BUENOS AIRES Y LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES Y LOS ENTUBAN O HACEN ALGO PERO NO LOS DEJEN AHI PORQUE VAN A SEGUIR MURIENDO GENTE AL PEDO, MUERTES TOTALMENTE EVITABLES SI ALGUIEN TUVIERA LA DECISION DE SACAR LOS PASONIVELES?!

miércoles, agosto 31, 2011

viernes, agosto 12, 2011

BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. jujuy, argentina, el mundo y los rios de sangre

Hace tiempo que quiero escribir esto:

BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO.

Para que aparezca en gugl cuando lo busquen.
Desde siempre "el ingenio" fue un lugar de violencia, muerte y explotación. El que pueda leer Gordillo, Gastón. Lugares de diablos: tensiones del espacio y la memoria. Buenos Aires, Prometeo, 2011, encontrará una pormenorizada descripción de lo que fue (y es) "el ingenio" desde los tiempos de Patrón Costas.
Yo mientras estudiaba antropología trabajaba de mozo en el hotel alvear y una vez tuve que trabajar en el casamiento de unos de estos blaquier, creo que una de su hija, daba ganas de vomitar y de decir "estos 2 mil invitados que están acá revolvandose en esta mierda de lujo están siendo alimentados con la sangre de Wichi, Qom, Pilagas, campesinos pobres, niños descalzos,..."
Es la hijaputez, avaricia y cerrazón a la enesima potencia.

Acá pego una nota de P12 de Gruner que hace eco en mi y que muestra como la historia de los vencidos (y de los supuestos vencedores) nunca está cerrada, aunque parezca cada vez menos intercambiable, vencidos y vencedores están cada vez más cerca, y en una de esas

“¡Cuando querrá el Dios del cielo,/ que la tortilla se vuelva;/ que los pobres coman pan/ y los ricos mierda, mierda!”


Cuarenta hectáreas y el mundo

Por Eduardo Grüner *

Una vez más la violencia represiva y la guerra de clases se ha cobrado vidas en Jujuy, en la Argentina, en América latina, en el mundo. Vidas de pobres, vidas de sin-techo, vidas de trabajadores y superexplotados, vidas sufridas a cuyo sufrimiento sin fin –pero dispuesto a la lucha por sus derechos– ha venido a poner fin la barbarie combinada de la gran propiedad terrateniente, la voracidad asesina del Capital, la negligencia (si no la irresponsabilidad objetivamente cómplice) del Estado, el menosprecio clasista de una “justicia” privatizada, la indiferencia de los grandes medios de des-comunicación. Vidas que se restan de la vida, aunque se suman –por sólo recordar el último año– a las vidas de los aborígenes que pelean por su relación ancestral con la tierra, los militantes populares que luchan junto a los “tercerizados”, los desesperados ocupantes de terrenos donde construir la ilusión de una vida (y ya nos vamos cansando de decir que cada uno de esos episodios es un “punto de inflexión”, sin que parezca “inflexionarse” gran cosa). Vidas sin auténtica vida, a las que se les corta de un balazo la dignidad de luchar por otra vida. En tiempos en que la “corrección política” ordena por doquier emitir ondas de amor y paz, las andanadas de metralla contra los pobres que confiaron en esos mensajes están bien lejos de ser una “anomalía”: al contrario, son la voz de una Verdad que la “buena onda” puede ocultar por un rato, pero que tarde o temprano revienta como una pústula en la superficie. Es la Verdad eterna –no habría por qué temerle a esa palabra– que dice que mientras todo un “sistema” (económico, social y político, desde ya, pero también “cultural”, “moral”, “espiritual”) esté sustentado sobre la explotación de la mayoría y el descarte de los no-explotables, mientras eso siga ocurriendo, mientras esa sea la “estructura” y la lógica de fondo, en algún momento el Poder tendrá que poner el dedo en el gatillo. Porque los vencidos (como los llamaba Walter Benjamin, para no pasivizarlos con el mote de víctimas) tienen la mala costumbre de resistirse a su destino trágico. A veces, puede ser, lo hacen con torpeza, o imprudentemente. La desesperación desorienta, nubla la visión “táctica”. Tan “incorrectos” son. Y entonces hay que enseñarles educación a tiros. Aunque estemos en democracia: también en ella, a veces, se hace entrar la letra con sangre. Desde ya, estar en democracia tiene, entre muchas otras, una hipotética gran ventaja: podemos gritar la bronca, y razonarla por escrito, podemos exigir y argumentar nuestras exigencias. Podemos hacer uso de nuestro privilegio de “intelectuales críticos” (hoy ya hasta suena algo ridículo autotitularse así), e intentar que se perciba en nuestra pálida voz el dolor de los que han sido privados hasta de su garganta y su lengua. Podemos, debemos, exigir explicaciones, investigaciones “hasta las últimas consecuencias”, “castigo a los culpables”. Sin garantías de que se nos escuche, claro está: el Poder es mucho menos que tonto, y tiene mil vericuetos –inmediatos, mediatos y mediáticos– para neutralizar nuestros grititos, para desviar la atención, para disimular sus oscuridades detrás de globitos de colores o de discursos sobre “lo que falta”. Pero a ellos ya no les falta nada: les quitaron todo. Como si eso no fuera suficiente, les quitan también, después de muertos, la condición de “resistentes”: se insinúa, por ejemplo, que el calibre de los proyectiles no era el de las fuerzas de seguridad. La implicación cínica –que no es incompatible con una potencial verdad puntual, que habrá que demostrar– queda picando, amplificada y multiplicada por los amanuenses: los atacados, ahora cadáveres, se van transformando sutilmente en agresores. Y más: “Llegaron en camiones, no eran pobres”. Viajar en camión no es cosa de pobres. De pobres es defender a tiros unas pocas hectáreas –¡se trata de propiedad privada! ¡Está en la Constitución!– de las 150 mil en las que, casi con seguridad, existe trabajo esclavo. Las verdaderas víctimas, pues, son los verdugos: es un viejo truco. Viejo, pero no gastado: mantiene toda su eficacia, puesto que se inscribe en una lógica previa: aventando sospechas en dirección a los vencidos, se tapa el bosque con el árbol –ni siquiera: con una cañita de azúcar–. No importan los siglos de explotación, sino que, justo cuando los pobres reaccionaron, lo hicieron mal –con torpeza, imprudentemente: no era el momento–. El “momento” anula a la Historia: otro viejo truco. Pero igualmente eficaz: a esa lógica no hay con qué darle. Se toman, sí –o se proponen: ya veremos–, medidas “reparatorias” (y la propia idea de “reparar” ya debería dar vergüenza): se “expropiarán”, quizá, cuarenta hectáreas (con parte del pasto enrojecido, qué le vamos a hacer). ¿No se podía haber pensado antes? ¿Fue una sorpresa inédita, no se podía prever, esto nunca había sucedido? Hace menos de un año, hizo falta un muerto para que miles de “tercerizados” pasaran a planta permanente –de superexplotados “en negro” a explotados “en blanco”: todo un privilegio–. Ahora hicieron falta cuatro muertos para que se expropiaran (si se hace) cuarenta hectáreas. La cuenta es fácil: una vida = diez hectáreas. La muerte, se ve, cotiza cada vez más bajo en el mercado del valor-trabajo. A la reparación de lo que nunca debió necesitar ser reparado se la llamará “progreso”, y el que la propone sin haber previsto que se evitara lo irreparable, será un “progresista”. Lo dicho: a esa lógica no hay con qué darle. Para “darle”, habría que cambiar de cuajo la lógica misma. Habría que hacer comprender (¿pero a quién?) que cualquier intento de “profundización” dentro de la actual lógica chocará con un límite que no puede exceder, en el mejor de los casos, las cuarenta hectáreas. Desde ya: al que proponga cambiar de lógica se lo llamará “loquito”, “ultra”, “romántico”, “utopista” (parte de la lógica es que este personaje puede incluso resultar simpático en su excentricidad, siempre que no exceda el 1,5 por ciento en las elecciones). ¿Los que se divierten con tales “extravagancias” leerán el diario –cualquier diario– todos los días? ¿Leerán, quiero decir, sabrán leer, lo que ahora mismo está ocurriendo mundialmente con esa gran utopía, ya varias veces centenaria, del Capital, cuyo “progreso” iba a derramar leche y miel para el bienestar edénico de la humanidad? ¿Leerán que países enteros, mucho más que cuarenta hectáreas, se están hundiendo en el mar –sobre todo en el Mediterráneo, venerable cuna de Occidente– porque sus gobiernos no quieren romper con esa lógica? ¿Leerán que ha comenzado en diciembre pasado una “primavera de los pueblos” en el Medio Oriente, en el norte de Africa, en Europa, un movimiento incierto, sí, espasmódico, hasta confuso, pero que ya apunta el dedo multitudinario hacia otra lógica? No, no saben leer, o no pueden. Apenas aprendieron a deletrear una geografía estrecha que les enseñó que Jujuy queda en el noroeste de la Argentina. Pero no: queda en el mundo.

* Sociólogo, profesor de Teoría Política (UBA).

--
y más para gugl.
BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO. BLAQUIER ASESINO.

miércoles, agosto 10, 2011

cuarteto "miguel gritar"

martes, agosto 09, 2011

8/8/05 - 8/8/11

ayer, 8 de agosto, hizo 6 años de nuestra llegada a las tierras canadienses. salimos de BA un 7 de agosto (san cayetano) con luna cuarto creciente (ambas buenas señales). la idea no era quedarnos tanto tiempo, era solo hacer una maestria. pero una cosa trae otra y nos fuimos quedando. y hoy, 6 años despues, seguiremos aca por un tiempito mas A, R y ahora F (la unica vancouveriana de la casa y somos 6+1bebe viviendo aca...)

viernes, julio 29, 2011

Lo vimos por Mempo Giardenelli levantado de P12

Lo digo como hombre de provincia, de lo que ustedes llaman “interior”: me consta que a muchos ciudadanos/as que no votamos en la Ciudad de Buenos Aires nos preocupa enormemente la perspectiva de que nuestra vieja Capital Federal vaya a seguir gobernada, cuatro años más, por una persona a la que desde el comienzo de su gestión vimos achicar presupuestos y reparticiones de educación y de cultura, y que llegó a designar a un troglodita en el Ministerio de Educación y tardó once días en darse cuenta.

A muchos argentinos que no estaremos allí el próximo domingo 31 nos alarma un jefe de Gobierno al que vimos designar a ex policías de pésima trayectoria al frente de la naciente Policía Metropolitana; que ordenó la compra de pistolas-picanas y que está procesado por haber ordenado escuchas telefónicas ilegales.

La verdad es que sin agraviar uno puede sostener que es muy peligroso que ese hombre haga de la mentira política un estilo tan fuerte. Es un político que dice no serlo, pero que cuando fue diputado nacional vimos que fue un campeón de mediocridad porque casi no apareció por el Congreso, aunque seguramente cobró todos sus sueldos.

Lo vimos esta misma semana previa al ballottage decisivo, aplaudiendo las exageraciones del nunca sutil señor Biolcati en la Rural. Y después en Santa Fe, junto al señor Del Sel, lo vimos engañar a la ciudadanía al sostener, con la complicidad del terrorismo periodístico, que “no son políticos”. Pretenden ser representantes de una “nueva política”, pero tienen detrás, aunque los ocultan vergonzantemente, a los señores Duhalde, Venegas, Barrionuevo, Amadeo, Puerta o Toma, que de nuevos, precisamente, no tienen nada.

De igual forma, cuando el señor Durán Barba, talentoso publicista y acaso padre del triunfo PRO en la primera vuelta porteña, aparece coludido en una causa penal por enlodar al adversario mediante recursos ilegales, vimos que este hombre niega que eso sea “campaña sucia”, pide infantilmente “basta de agresiones” y le reclama a Daniel Filmus que haga “alguna autocrítica”, materia que él mismo desconoce por completo.

Vimos también que es duro para perseguir a miles de trapitos que se ganan la vida cuidando coches, pero es muy blando para combatir con los que lucran con la prostitución. Persigue con más saña a los pobres que a los explotadores de mano de obra esclava, de los que hay tantos en su ciudad.

Vimos que pintó bicisendas y acertó con el Metrobús, que es una idea de transporte público imperante en muchas capitales latinoamericanas, pero no cumplió su promesa de construir diez kilómetros de subte por año. Al contrario, la ampliación de la red de subtes porteña es una realización del gobierno nacional.

Vimos cómo aumentó un 300 por ciento el impuesto de alumbrado, barrido y limpieza, pero mantiene a la ciudad insólitamente mugrienta, contrariando la Ley de Basura Cero.

Vimos que otorgó reiterados beneficios al Grupo Clarín y otros monopolios, como una licitación por 275 millones de dólares por computadoras que valen menos de la mitad.

Vimos que permitió y defendió la participación de represores y aliados de la dictadura en el Gobierno de la Ciudad.

Vimos que vetó decenas de leyes votadas por la Legislatura, la mayoría sobre políticas sociales. Asimismo cerró centros culturales en todos los barrios y desalentó la participación de los vecinos. Vimos que cerró cursos gratuitos de capacitación laboral en el Centro Cultural Ricardo Rojas.

Vimos el desmanejo del Teatro Colón, con cuyos músicos está en permanente conflicto, además de que avanzan la reconversión del coliseo en una especie de ópera-shopping y la tercerización de su producción operística.

Vimos cómo vació los hospitales públicos, hoy carentes de insumos básicos como el gas. Y vimos cómo también las escuelas públicas carecen de gas y sus problemas edilicios incluyen riesgo de derrumbes. Y vimos y escuchamos denuncias sobre la compra de netbooks con altísimos sobreprecios.

Y también vimos y vemos que no controla la construcción en la ciudad, lo que implica una pérdida de patrimonio histórico y arquitectónico, que es de la nación entera.

Vimos cómo permite el accionar de matones que golpean y maltratan a las personas en situación de calle, al mismo tiempo que vetó leyes que promovían beneficios para construir comedores y alojamientos temporarios.

Vimos cómo cerró el Servicio de Zooterapia para niños y adolescentes discapacitados, donde se usaban animales, en particular perros, para la rehabilitación.

Y vimos, asombrados, cómo decidió también reducir el presupuesto del Hospital Garrahan, con el argumento de que no todos los niños que se atienden en el hospital son porteños. ¿A ustedes realmente les parece que los argentinos de fuera de Buenos Aires no merecemos el Garrahan?

Y vimos al Hospital Borda sin gas y en peligro de cierre, como el Moyano, donde se rumorea que hay ofertas inmobiliarias inconfesadas.

Vimos cómo se subejecutan presupuestos en salud, educación y vivienda, mientras crece el endeudamiento.

Y vimos también que es un dirigente que huye de los debates, acaso porque no podría tener un apuntador a sus espaldas, como vio todo el país por la tele. Ese tipo que desde atrás le dictaba al oído lo que tenía que decir... ¿a ustedes no les produjo algo así como vergüenza ajena cuando lo vieron?

A mí me cuesta entender cómo se puede votar a un político así, devenido mezcla de Susana-Mirtha-Tinelli de la política. Un hombre vacío de ideas, de discurso, que frivoliza todo y así descoloca lo mejor de la ciudadanía porteña, históricamente de vanguardia, innovadora y culta.

Yo digo que es un hombre que no merece a esa ciudad, porque siempre tiene excusas, echa culpas a los demás, no se hace cargo de nada y hace la plancha como una especie de inimputable autodeclarado y autoimpune. Dios no lo quiera, pero, ¿ustedes se imaginan una tragedia como la de Cromañón con este hombre en el gobierno?

Apenas soy un hombre de provincia sin intención de ofender a nadie, que respetuosamente le propone que este domingo 31, antes de votar, reflexione sobre esto que usted también ha visto. Porque todos lo vimos. Lo vemos

lunes, julio 25, 2011

¿A dónde van los Estados Unidos? Por Mario Rapoport y Noemí Brenta (Levantado de P12)

¿Ha comenzado la declinación del imperio? Es muy pronto para decirlo, pero el modelo económico de los Estados Unidos, seriamente jaqueado, parece haber encontrado sus límites últimos, y se encamina a un penoso ajuste. El déficit fiscal estadounidense reapareció en el primer gobierno de George W. Bush, revirtiendo el superávit heredado de Clinton. En un principio, por el aumento del gasto bélico, que pasó de 371 a 735 mil millones entre 2000 y 2008, y las reducciones de impuestos a los más adinerados. A partir de la crisis de las subprime, las transferencias por seguridad social, necesarias para atender muy parcialmente el desempleo y la pobreza crecientes, engrosaron el gasto público; pero mucho más lo aumentaron los dos planes de rescate, el de Bush y el de Obama, por 700 y 900 mil millones de dólares, respectivamente, para los bancos y las empresas en problemas. Para peor, la recesión redujo la recaudación de impuestos en 2008 y 2009, agravando el déficit fiscal (ver gráfico). Pese a que en 2010 el producto estadounidense creció un 2,9 por ciento, aun hoy el desempleo supera el 9 por ciento, un nivel muy alto en un país con baja protección social, y unas 200.000 familias por mes pierden sus viviendas, a causa de sus hipotecas impagas.

Los ingresos del gobierno federal sólo cubrieron en 2010 las tres cuartas partes de sus gastos, los continuos déficit se acumularon y aumentaron la deuda pública, que desde mayo pasado superó el máximo autorizado por el Congreso, 14,3 billones de dólares (trillones para ellos), equivalente al producto bruto estadounidense. Aunque Obama logre negociar con los republicanos la autorización del Parlamento para superar ese límite, igualmente ya ha anunciado que pondrá en marcha el ajuste de las cuentas públicas, bajando el gasto (en programas sociales) y aumentando los impuestos (menores exenciones a los ricos, y probablemente un IVA nacional). El resultado inmediato de estas medidas será reducir la producción y el empleo y agudizar el conflicto social. Este sería, con todo, el “mejor escenario”, suponiendo que el ajuste realmente funcione y reduzca el déficit, es decir, que la reforma tributaria sobrecompense la caída de la recaudación sobreviniente, ligada al menor nivel de actividad, que resultará de la reducción de las compras del sector público y del menor ingreso disponible de las personas. Recordemos que cuando en septiembre de 2001 el gobierno argentino dispuso el “déficit cero”, la recaudación de impuestos bajó un 30 por ciento en el trimestre posterior, aumentando el déficit fiscal, y el producto bruto un 11 por ciento. El sufrimiento humano fue ofrendado en el altar de los acreedores, en prueba de la voluntad de pago a toda costa, pero esta estrategia no rindió recompensas para el bienestar general ni evitó el default. Hasta aquí, nada nuevo bajo el sol.

La Reserva Federal tampoco puede seguir inyectando dólares en cantidad, como ha venido haciéndolo hasta ahora, no solamente porque ya las tasas de interés son casi cero, sino que, por otra parte, los dólares se emiten contra bonos del Tesoro, que a su vez, son deuda pública. La superliquidez en dólares, que alimenta burbujas en los mercados especulativos mundiales, entre ellos, el de las materias primas (que suben, además, por otros factores), debilita al dólar, y éste es un objetivo buscado del gobierno estadounidense, ya que mejora la competitividad de sus exportaciones y encarece sus importaciones, aliviando también el déficit del comercio exterior de este país. Pero el principal mercado de los Estados Unidos, que es la Unión Europea, también se encuentra en problemas, y la principal moneda contra la que el dólar necesita debilitarse, que es el euro, tampoco logra hacer pie, y hasta su supervivencia está amenazada. Todo esto configura un terreno de turbulencias fuertes en el sistema monetario internacional.

Durante treinta años, los Estados Unidos pagaron a crédito no sólo el alza del consumo de los hogares –que se endeudaron mientras sus ingresos caían, y ahora ya no pueden ni atender sus pasivos ni seguir endeudándose ni consumiendo–, sino un aparato militar desmesurado en relación con el de las demás potencias, que despliega su poderío en todo el planeta para proteger los intereses estratégicos estadounidenses y los de sus empresas e inversiones. Pero ahora el tembladeral de la economía estadounidense pone en cuestión el papel del dólar como refugio y reserva de valor. Más allá de las grandes compras de bonos del Tesoro por parte de la Fed, los grandes inversores extranjeros, empezando por China (los otros más importantes son Japón, Alemania y Gran Bretaña), ya empezaron a mirar con desconfianza las colocaciones de bonos del Tesoro norteamericano, por su baja remuneración e incipiente riesgo. Una inflación en dólares licuaría el valor real de la deuda estadounidense, pero el mundo ha cambiado respecto de los años ’70 y ’80, cuando esto fue posible. El peso de los BRIC, la intensificación del comercio Sur-Sur, la amarga experiencia de la deuda externa y de las crisis en Latinoamérica, Asia y Rusia hacen hoy mucho más difícil para los Estados Unidos aliviar su carga trasladando el ajuste a la periferia. Tampoco Estados Unidos puede contar con la ayuda de Japón, como ocurrió en los años ’80 a partir de los acuerdos monetarios que llevaron a la crisis del país asiático, que ya lleva veinte años de dificultades económicas, su deuda soberana es del 200 por ciento del PIB y además enfrenta el marasmo del terremoto.

Ya en noviembre de 2010, Dagong, la calificadora oficial de China, disminuyó la calificación de la deuda pública de Estados Unidos de AA a A+, bajo el argumento de que “serios defectos en el desarrollo económico de los Estados Unidos y su modelo de administración llevarán a una recesión de largo plazo de su economía, reduciendo los fundamentos de su solvencia soberana”, y que la política de dinero fácil de la Reserva Federal, en busca de una obvia tendencia de depreciar el dólar, contra los intereses de los acreedores, indica la declinación de las intenciones del gobierno estadounidense de repagar su deuda. Unos meses más tarde, en abril, también Standard & Poors calificó de negativo el panorama de la deuda soberana estadounidense, basada en el riesgo real de que los hacedores de política no pudieran acordar cómo reducir el déficit presupuestario, debilitando su perfil fiscal respecto de otros países cuya deuda está calificada como AAA. Parece que no queda más para los norteamericanos que esta nueva austeridad y la puesta en cuestión de su modo de vida, que sin dudas entraña el riesgo de alimentar las tensiones sociales y políticas en un país que hace tiempo no estaba tan dividido.

* Autores de Las grandes crisis del capitalismo contemporáneo.

sábado, julio 23, 2011

El auge y la caida de Mecha-Perón

para jugar a ser perón destruyendo todo y diciendo "justicia social, justicia social", "compañero, compañero"

http://www.kongregate.com/games/smakana/the-rise-and-fall-of-mecha-per-n

Desigualdad por Alfredo Zaiat (Levantado de P12)

Existe una mirada turista sobre la economía de Estados Unidos y Europa que desestima la existencia de una profunda desigualdad en esas potencias mundiales. El recorrido de placer por ciudades de países desarrollados, con sus imponentes edificios, autos modernos e infraestructura urbana eficiente, con la colaboración cultural de Hollywood ofreciendo al mundo el “sueño americano”, ha construido la idea de sociedades integradas y dinámico ascenso social. La crisis que estalló en 2008 y que aún no ha cesado ha permitido correr el velo sobre la situación laboral, social y de distribución del ingreso en esas economías. Un artículo publicado en el Financial Times detalla que el estadounidense promedio gana lo mismo en términos reales desde 1975; que los ingresos medios de las familias japonesas, después del pago de impuestos, cayeron en el decenio finalizado en 2005; que los salarios en Alemania se han reducido en los últimos diez años. Este ciclo de deterioro en los ingresos reales de los trabajadores en esas economías maduras estuvo disimulado por el auge del crédito, fondos canalizados por el sistema financiero que compensaron la pérdida del poder adquisitivo del salario. De esa forma las familias estructuraron un presupuesto de gasto superior a sus ingresos, sistema que hoy está en graves problemas por la fase recesiva de esas economías, las quiebras de bancos, el estallido de la burbuja especulativa del crédito, el monumental endeudamiento estatal y de los hogares y el aumento del desempleo.

La agudización de la desigualdad es hoy una de las características más notables de países desarrollados. Durante el período de predominio de las políticas keynesianas y de la conformación del Estado de Bienestar, iniciado para salir de la Gran Depresión del ‘30 y profundizado en los años de la posguerra, se redujo la brecha entre los extremos de la pirámide de ingresos. Fueron las décadas de menor desigualdad, proceso que empezó a revertirse con el avance de las políticas neoliberales y de hegemonía de las finanzas sobre la producción. Ese deterioro no se reflejaba en toda su dimensión por el desarrollo de la economía de la deuda, que ahora quedó al desnudo. El ingreso promedio de los trabajadores estadounidenses se mantuvo estancado con un Producto Bruto Interno creciendo en forma sostenida. Se sabe que la evolución de la riqueza per cápita de un país no permite conocer su distribución, y en Estados Unidos ha aumentado su PBI pero gran parte del incremento de las porciones de esa torta de ingresos fue a manos de los grupos de mayor patrimonio. En ese mismo artículo del Financial Times se detalla que el 1 por ciento de los norteamericanos con ingresos más altos acumulaban el 8 por ciento del total de la riqueza en 1974, pasando a acaparar el 18 por ciento en 2008.

Un informe publicado por Boston Consulting Group, mencionado por el economista Carlos Weitz en el suplemento Cash, indica que menos del 0,002 por ciento de la población mundial acumula más de la tercera parte de la riqueza existente en el conjunto de naciones. Durante el 2010 sólo 103.000 personas concentraban el 36,1 por ciento de los activos del planeta. En la revista World Wealth Report se destaca que Estados Unidos lidera esa elite, con cerca de 40.000 ricos que acaparan activos por más de 30 millones de dólares cada uno. Esa tendencia de ampliación de la brecha de desigualdad provocó en el periodista e historiador Gregory Elich la definición de que la potencia mundial se encamina a “un modelo del Tercer Mundo”. En el documento Desigual batalla en EE.UU.: estamos asistiendo a una implacable guerra de clases desde arriba precisa que ese modelo está constituido de “una enorme riqueza y privilegios para los más ricos, y desempleo, caída de los salarios y servicios sociales inadecuados o inexistentes para el resto de la sociedad”. En Estados Unidos más del 9 por ciento de la población sigue desempleada, tasa que se mantiene en ese nivel desde hace casi dos años. Elich señala que si se suman los trabajadores desalentados y los subempleados activos, que buscan mejorar sus condiciones materiales, casi una sexta parte de la fuerza laboral se encuentra en situación precaria. El desempleo en jóvenes, latinos y afroamericanos es aún más grave, con una tasa que se acerca al doble. Elich indica que “sin embargo, los legisladores no han pensado siquiera en un programa de empleo”, y por el contrario “la tendencia ha sido a la reducción en los beneficios en un momento de mayor necesidad, al mismo tiempo que exigen más recortes de impuestos para los ricos”.

Esa tensión es la que se expresa en la negociación de la Casa Blanca y el Congreso de Estados Unidos para subir el límite de la deuda de 14,3 billones de dólares. Los republicanos, cada vez más con influencia de los grupos más conservadores reunidos en el denominado Tea Party, proponen un fuerte recorte del gasto público en áreas sociales. Por lo pronto, lograron aprobar en la Cámara de Representantes la propuesta conocida como “cut, cap and balance” (recorta, limita y equilibra), que eleva el techo de endeudamiento en 2,4 billones de dólares, a cambio de una reducción de 111.000 millones de dólares en el presupuesto federal del año fiscal que empieza el 1º de octubre, elevando el ajuste a 6 billones de dólares durante la próxima década. Ese plan busca desmantelar la red de protección social con una modificación profunda del sistema de pensiones y de los programas de sanidad para ancianos y familias por debajo del umbral de la pobreza. Ese plan no sería aprobado en el Senado, pero en esa carrera contrarreloj para evitar la cesación de pagos parcial del 2 de agosto, la administración de Barack Obama ha ido cediendo en su objetivo de subir impuestos a los ricos, como también a actividades muy rentables, como la petrolera, para mejorar las cuentas fiscales. Frente a un horizonte inquietante, Obama convocó para hoy a los líderes de las bancadas demócratas y republicanas para alcanzar un acuerdo.

La distribución regresiva del ingreso, con líderes políticos atrapados por los intereses del poder económico en el marco de una crisis que agudiza las tensiones sociales no es exclusiva de Estados Unidos. Un reciente informe de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) advierte sobre la ampliación de la brecha de ingresos en Europa entre mediados de la década del ’80 y el 2010. La desigualdad se afianzó en 17 de 22 países de ese continente. En ese documento se destaca que hasta las naciones con mayor equidad, como Dinamarca y Suecia, no pueden eludir esa tendencia al incremento de la desigualdad. Ese proceso reconoce su origen en la fragmentación y heterogeneidad en el mercado laboral.

Una investigación realizada en el Banco Central de la República Argentina ilustra esa dinámica de la desigualdad en la puja sobre ingresos, en una serie de productividad y salario real por hora para el lapso de 1990 a 2009 en países desarrollados (Estados Unidos, Alemania, Japón y Reino Unido). El resultado es que las ganancias de productividad se trasladaron principalmente al renglón de beneficios empresarios, con escasa o nula incidencia en la mejora del salario real de los trabajadores. La mayor brecha se observa en Estados Unidos, con un índice base 100 de 1990 alcanzó casi los 250 en el eje de productividad, mientras que en el del salario real se ubicó en 120.

El lenguaje aplicado por el saber convencional en materia económica orienta a pensar que las crisis son fenómenos naturales o causados por acontecimientos imprevistos, que denominan “Cisne negro”. Ocultan que la desigualdad, la profundización de una distribución del ingreso regresiva, es la base para entender la actual debacle de las economías centrales.

azaiat@pagina12.com.ar

Yo sólo hago pop por Daniel Plotkyn (levantado de http://comodijo.wordpress.com)

Se ha escuchado hablar sobre el “blindaje” mediático que recibe Mauricio Macri por parte de la prensa patronal. Es importante, sin embargo, ilustrar en qué consiste. Porque, aunque se trata algunas veces de maniobras burdas y obvias, como ignorar mediáticamente denuncias contra el empresario a cargo de la jefatura del gobierno de la ciudad, otras veces los medios corporativos utilizan lo que podríamos llamar la táctica de “yo sólo hago pop”. Un término que popularizara el personaje de Peter Capusotto, Micky Vainilla — aquel cantante neonazi quien, ante reproches por sus posiciones políticas, dice que él sólo hace pop para divertirse y que no hay que buscar más allá de eso en sus canciones.

Esta estrategia de blindaje mediático es ilustrada por el tratamiento que dio Clarín a los procedimientos del juez Lijo en los que se vinculó a Durán Barba (e, indirectamente, a Macri) con operaciones para difamar a Filmus. Se nos presenta hoy el tema como una “polémica” entre Filmus y Macri, o entre el filmusismo y el procesismo. La prensa patronal se limita a “informar objetivamente” dos puntos de vista, dos posiciones encontradas, sin tomar partido. Ellos sólo hacen periodismo.




Y en su portada digital:



Y es éste el mejor blindaje que se le puede hacer a Macri. No se puede ocultar el intento de difamación. No se puede ocultar el accionar del poder judicial que cualquier periodista con un mínimo de ética profesional relacionaría con maniobras presuntamente delictivas de Durán Barba. Y no se puede ocultar la falta de explicaciones por parte de la dirigencia procesista.

O sí. Se la oculta, como ya dije, presentando todo como “polémica”. Como un capítulo más en los “ataques” por parte del kirchnerismo al procesismo. Como una prueba más de que al gobierno sólo le interesa crispar y no debatir “los temas que le importan a la gente” (obviando, claro está, que Macri ayer mismo rechazó cualquier debate). Y si se llama la atención sobre esta protección al candidato de la derecha porteña, se nos responde que ellos sólo se limitan a informar, que hay un conflicto y que la gente tiene que decidir. Poniendo, al mismo nivel, a quien está acusado de un delito y a la presunta víctima.

Imagínese, por otra parte, si el caso Schoklender se hubiese presentado sólo como una polémica entre el ex-apoderado de las Madres y, pongamos por caso, Carrió. Pero allí no había principio de inocencia que valiera. La culpabilidad de Schoklender estaba asumida y, lo que es verdaderamente nefasto, la de Hebe y todos los organismos de derechos humanos que no se sumaran al coro de Clarín, La Nación y su chirolita Perfil.

martes, julio 19, 2011

Comunicado de Abuelas de Plaza de Mayo. Sobre el caso Noble Herrera.

El caso Noble cerró la 2° etapa del cotejo de ADN de Felipe y Marcela con las familias que buscan jóvenes nacidos entre 1975 y 1976.

Hay tres familias en las que aun no se puede determinar si el perfil genético de Marcela incluye o excluye con el ellas. En el caso de Felipe, hay una familia con la que no se puede determinar si su perfil genético incluye o excluye.

Por tanto, son falsas las informaciones que circulan acerca de que el cotejo dio negativo. La información genética de una familia en el caso de Felipe, y de tres en el de Marcela, no es suficiente para determinar si tienen vínculo biológico con ellas

Por lo tanto pedimos y solicitamos, a todos y todas quienes hayan leído esto, lo difundan.

No tendremos 301 medios como Grupo Clarín, pero tenemos las voces de cientos de miles de ciudadanos, que ya han abierto los ojos ante las mentiras que este grupo hegemónico predominante difunde a diario, y repite hasta el cansancio para imponer en la opinión popular. Firmado Abuelas de Plaza de Mayo.+ (PE)

elecciones porteñas

lo escuché montón de veces y no lo terminaba de comprender, hasta que lo comprendí: el latiguillo que todos (los que votaron no-positivo por Filmus) repiten (influídos por los medios masivos de desinformación) "si votas a Filmus en realidad votas por Cristina, porque Filmus no va a hacer nada sin preguntarle primero a Cristina, en realidad el tipo no tiene ninguna independencia, porque el Kirchnerismo es absoultamente verticalista, asi que si lo votás a él en realidad estás votando a Cristina y yo no quiero que ella gobierne la ciudad de Buenos Aires". Esta idea de que Filmus es un títere de Cristina lo escuché en todas partes y creo que tiene que ver en cómo votaron los ciudadanos de Buenos Aires el 10 de julio. Esto pesó más que los miles de mocos que se comió Macri desde los hospitales y escuelas hasta las corrupciones de todo tipo en sobreprecios de construcción de subtes, acá hay una página que enumera 100 razones para no votarlo a Macri. Así y todo parece más importante el anti-Kaismo que todas estas razones para no votarlo...

viernes, julio 15, 2011

Mass psychosis in the US - Opinion - Al Jazeera English

Mass psychosis in the US - Opinion - Al Jazeera English

Bienvenido Tecnópolis por Adrian Paenza (levantado de P12)

Coincido totalmente con Paenza.
----

En la Argentina de hoy se están produciendo acontecimientos tan significativos en el ámbito científico, tan distintos de todos los que hemos vivido en las últimas décadas, que merecen una mirada diferente por parte nuestra también. Cualquiera que hubiera vivido en nuestro país durante los últimos 40 años (más o menos) entiende de lo que hablo. La ciencia fue siempre considerada algo exótico, de elite. No me refiero solamente a los presupuestos siempre miserables, sino que lo que cambió es la actitud, la disposición, el interés y por ende la valoración. Hoy hay vasos comunicantes. Hoy hay gente que escucha, pregunta, se interesa, opera y resuelve. Hace un mes fue el tema del satélite que mereció la tapa de este diario (y debió haber sido nota de “tapa” de cualquier medio de comunicación de nuestro país). Hoy es Tecnópolis, que también fue la nota de tapa de Página/12. Pero hay una disposición diferente. Al Poder Ejecutivo le interesa. Hay gente dentro de la clase política que pregunta. No sólo eso: pregunta y luego las respuestas son vinculantes. Es curioso y me dan ganas de escribir inédito, pero no lo hago porque no sería cierto, pero igualmente no estamos acostumbrados a que pase esto: hay gente que está pensando el país, el futuro del país, pero corrido de la coyuntura, pensando en cinco, diez, veinte años hacia adelante. ¿Qué queremos ser? ¿Qué podemos ser? ¿Vamos solamente a seguir exportando carne o soja? ¿Quiénes hacen nanotecnología? ¿En dónde? ¿Por qué nos importa el desarrollo de esa área particular de la física? ¿Quiénes producen software? ¿Quiénes hacen biotecnología? ¿En dónde se hace? ¿Quiénes lo hacen? ¿Qué problemas abordan? ¿Qué pasa con áreas como la computación o la investigación en biología?

Cuando la gente de la NASA invita a la gente de Invap y a los distintos organismos públicos, estatales... (sí, ¡estatales!) para que hagamos “a medias” un satélite, y pongamos adentro cinco de los ocho instrumentos que lleva incorporados, cuando lo hacemos con ellos como pares, es porque estamos en condiciones de hacerlo. No nos están haciendo un favor. Les interesa que estemos. Los españoles, por ejemplo, también tienen buenos jugadores de fútbol. Es más: sin jugadores extranjeros (porque no se puede) salieron campeones del mundo. Sin embargo, quieren tener a Messi. Lo quieren, lo miman, lo valoran. En el mundo de la ciencia, que obviamente no entiende de fronteras, cuando hacen falta gente de ciertas calidades, se “pelea” por ellos. La Argentina produce ciencia de calidad internacional. Y se nota.

Por eso Tecnópolis es algo más que una muestra extraordinaria que va a acompañar por cinco semanas. Es un mensaje que no sólo se lo mandan a la comunidad científica, sino a la sociedad toda. Como si alguien estuviera diciendo: “No sólo nos importan. Vengan y ayúdennos, porque sin ustedes ¡no se puede!”. La Argentina no puede crecer sin sus científicos. Podrá hacer algunos negocios, no necesariamente malos tampoco. Pero como país-país, no podrá avanzar sin producir su propia ciencia, básica y aplicada. Por eso, no sólo disfruto del acontecimiento Tecnópolis, sino que disfruto del momento que vivimos. Casi sin darnos cuenta, se están sentando las bases para el futuro. Nadie más podrá gobernar en adelante ignorando este presente. Y no lo va a poder hacer porque la comunidad científica primero y la sociedad en general han advertido la importancia. Por lo tanto, cualquier intento de retroceso y vuelta a la oscuridad será resistido de manera distinta.

Mientras tanto, recordemos este camino. Ahora, peleemos por mejor presupuesto, por mayor inversión, por más y mejores sueldos, por mejor equipamiento, por mejores edificios, por más becas. Más aún: peleemos para que haya inclusión de todos los estamentos de la sociedad, para que la universidad pública no sea sólo para las clases más solventes económicamente, sino que sea para todos. Pero al mismo tiempo también reconozcamos la enorme e impactante diferencia con lo que la Argentina vivía hasta hace nada más que siete años. Sólo hacía falta que hubiera gente a la que le importe. Y eso, hoy, se nota.

Bienvenida Tecnópolis. Ojalá que ahora haya una aluvión de personas que la recorran y que la disfruten. Es de la gente, es de todos. Es suya. Es de ustedes: recórranla, denla vuelta tanto como puedan. Pregunten, discutan, desafíen. Peléense con los científicos que están allí. Pregunten hasta entender, o hasta demostrarles que los que no entienden son ellos.

miércoles, julio 13, 2011

mauricismo: we are the champions o esperando el milagro

Será que "vamos bien"? La ciudad eligió, 1 de cada 2 del 75 % del patrón lo votó a "Mauri" (vieron que todos los del pro se llaman por su nombre de pila, como en el Newman?). Será que todos somos como Macri y le echamos la culpa de todo lo que no funciona a los otros? Será que todos quieren ser como Macri, así de banana, "empresario exitoso"? (Siempre vivió haciendo negocios con el estado, y ahora que ES el estado los sigue haciendo, sobreprecios acá, beneficios para amigos allá, etc. Ayer en la cola de un banco, cuando hacían pasar a la gente con un aparato que mostraba el número de la caja, cada tanto hacían pasar a los clientes VIP y cuando sonó para que pasara la señora que estaba delante mío y vió que en lugar de cola general decía 'VIP', la señora dijo 'nosotros no somos VIP como Macri'.) Las campañas "Vos sos bienvenido (Gordi)" (choreada de Portugal), "Buenos Aires va a estar bueno (Gordi)", etc. tienen un tufillo de clase que tal vez le guste a 1 de cada 2 porteños. Tal vez si hubieran puesto solo "Gordi" habrían igual ganado en esta ciudad anti-peronista, elitista y egoista como dice Fito en P12, tal vez ese 47 % paga y usa educación privada, paga y usa salud privada, paga y usa transporte privado? Aunque el tipo ganó en todas partes, en el sur y el norte, en Recoleta y Lugano... Será que a 1 de cada 2 le chupa un huevo el estado de la salud y educación pública, que haya subejecutado menos del 30 % de las partidas? Es dificílisimo que algo cambie para el 31 de julio. Tendría que comerse un moco gigantesco para que baje ese porcentaje pero hay que esperar el milagro. Si llegaran a votar el 100 % del padrón (algo imposible) con que saque el 50 % Filmus (50 % del 25 %) y con todos los votos del centro para la izquierda ni ahí llega. Pero quién sabe? Imagino que al final será algo así como 60 % a 40 %. Y otros 4 años más de "Mauri"... LPMQLP¡!

jueves, julio 07, 2011

subte = tetris

Estamos en BA x 1 mes y ayer me tomé el subte por primera vez desde que llegamos y al instante, cuando quería entrar después que la gente toda apretada salía del vagón, cuando todos nos ubicabamos como podíamos pero con cierta lógica tapando espacios y corriéndonos para que pase el que baja en la próxima estación, en ese mismo momento recordé que viajar en subte en buenos aires es como jugar a un gran tetris humano.

martes, junio 21, 2011

summer solstice

google me avisa que hoy es el summer solstice

volcan

fotos impresionantes de la erupcion del volcan en chile

miércoles, junio 15, 2011

Vancouver Riots 2011

Dicen que cuando viene la luna llena todo se intensifica, las emociones que hacen bien o que hacen mal se hacen mas poderosas. Hoy es luna llena. Hoy las Canucks perdieron la final del campeonato de hockey sobre hielo y ardio el centro de Vancouver. Le echan la cupla a las bandas de punks que vienen de los suburbios, dicen que no puede ser que se pongan asi solo por un partido de hockey. Pero es que cada uno no tiene algun motivo para estar enojado? Y sobre todo querer destruir la propiedad privada? Y cuando todos se juntan y ceban y alguien prende fuego una remera, y otro tira una bolsa de basura, y otro da vuelta una auto y otro lo prende fuego y la gente se saca fotos en sus celulares y baila encima de los autos, y la policia viene y los golpea y gasea, y corre, y la gente le responde, y los putea, y los corre, y después entran a chorear a los negocios, y todos se horrorizan, y la vuelven a ocupar los lugares que antes los habian echado, y asi sigue todo, y cierran los puentes para que no venga mas gente al centro. Y sigue, y sigue. Esto no puede ser solo porque perdieron un partido?! Hay algo de clase social, de enojo de clase o etnico o etario o mediatico o facebookeano o porque te cago tu novia o porque vancouver tiene el salario minimo mas bajo del pais y es la ciudad mas cara, alquilar es carisimo, ir a la facu es carisimo, porque estas muy borracho o porque todo aca se mete debajo de la alfombra, y todo es 'passive agressive' y muy polite pero cuando les salta la termica prenden fuego todo donwtown...
La verdad que siempre siento que debajo de la patina de sociedad progresista y tranquila existe una violencia fria y silenciosa, subterranea. Nada que ver con Argentina, o mejor dicho con Buenos Aires, ahi la violencia la tenes en la cara, todo es frente manteca, te puteo a vos tachero que me frenaste de golpe, en cambio aca es distinto es la violencia de que te digan "ah, no, si vas a la universidad debes ser muy inteligente". En Argentina todavia uno puede imaginarse tener algo de educacion, acá salvo que tengas ayuda es dificil. Tal vez sea lo que pasa en todos lados, la maldita desigualdad social cada vez mas grande, esos que cada vez abarcan mas, pagan menos impuestos y manipulan todo y los demas que cada vez tienen menos. Y ahora hay que elegir entre el HST que favorecera a los que mas tienen, a las corporaciones y el viejo sistema impositivo que al menos no le cargaba el 7% a tantas cosas que ahora sin son taxadas. En fin, no se que onda, de casa veo las columnas enormes de humo negro que hay en el centro, los helicopteros dando vueltas, la TV no paro de estar prendida desde que termino el partido y empezaron los quilombos. Y la luna llena sigue subiendo en el cielo...

domingo, junio 12, 2011

Kill Bill: The sabotage of US fnance reform by Danny Schechter (levantado de Aljazeera)

Kill Bill: The sabotage of US finance reform
Powerful lobbies and partisan divisions cripple US political system - meaning it's business as usual for the financiers.

Attempts to reform banking rules and regulations are usually thwarted by corporate interests and powerful lobbies

Some years back Thomas Frank nailed it in his book, The Wrecking Crew.

It was subtitled "How Conservatives Rule" and showed how narrow self-interest and well practiced cynicism in the service of partisan warfare has crippled our political system, resulting in a deep paralysis - despite the threat of a collapse.

I call it sabotage, a tactic that goes way back and involves deliberate effort to insure that reforms are effectively undermined.

When the book came out, Publishers Weekly praised it and criticised it in the same breath, writing, "Frank paints a complex and conspiracy-ridden picture that illuminates the sinister and controversial practices of the Republican party in the 20th and 21st centuries."

"While Frank's assessments and interpretations of key events, players and party doctrines is accurate and justifiable, his overwhelming blame of the Republican Party as the source of everything that's wrong with this county and as the emblem of self-destructing government denies the Democrats and the citizenry their roles in a decaying democracy."

How true. They didn't argue with his findings - calling them "accurate and justifiable" - but at the same time noted that political labels are often poor guides to understanding how this game is played. That's because politics is no longer (if it ever was) a game played just by politicians. Politics is now an industry that plays itself out in an arena of the seen and unseen.

Today, the hatchets are out to destroy much-needed financial reforms in a bill that has already been neutered and nit-picked, trimmed, sliced and diced by what's called "legislative compromise".

Now, like bin Laden waiting for the kill in Pakistan, a congressional Seal Team Six is ready to pounce. There is no corporate privilege or malevolent bank practice that the lobbyists will not defend in the name of fostering economic growth.

One juicy sex scandal involving one or more politicians gets more ink than all the investigations of how special interests, well-paid lobbyists, billionaire funders, think-tank gun-slingers and slippery lawyers-for-hire operate to serve the status quo and stop even the most mild reform, if it might cost the industries they work for money or influence.

There are no reforms they won't endlessly amend into oblivion.

First they commission and use bogus selective studies to "prove" why reforms need to be reformed. Then, with PR and complicit media, they orchestrate coverage to do their bidding. They start with something small like protections for debit cards and then escalate a full-scale war.

Thanks to the Democratic majority in the Senate, an attempt to delay rules governing what banks and credit card companies can charge for retailers to process cards was voted down, with the New York Times noting that this war will continue: "Even with the defeat, the vote represented a remarkable come-from-behind lobbying campaign by banks to recover from the drubbing they took during the anti-Wall Street atmosphere that pervaded last year."

Four years ago, the markets melted down, sparking a global crisis. The bailouts followed and a bank-led "recovery" helped many banks recover. Unemployment and foreclosures stayed high. Growth seized up. The crisis continues.

What to do? There were several schools of thought.

The administration locked itself into an alliance with Wall Street. They killed proposals for structural reform and restraints on private economic power. They were gambling on a turnaround - their version of faith-based politics - even as jobs showed no sign of coming back.

In short, they still have no answers and are not prepared to fight any messy battles with the real power structure. In the name of pragmatism, they betrayed their own campaign compromises and tacked right to out-Republican even the Republicans.

They call it "triangulation". Their critics call it "a sell-out", and what was left of the left was quickly left out.

The wise men of the (wild) West

The Republicans retreated into simplistic ideologies, blaming everything on Democrats and government spending. They began fuelling a scare about the deficit the way their predecessors had raved against the "Red Menace".

In Congress, the wise men came up with a financial reform called Dodd-Frank. After stripping it of any radicalism, they offered up some pragmatic measures to increase regulation and tried to force the finance industry to act responsibly with more transparency and accountability. The bill explicitly rejected proposals for any and all international standards.

Dodd-Frank passed, but then the real bargaining began on what the new rules should be. The finance industry mounted a lobbying force of 25 high-powered lawyers and consultants for every member of Congress. The deliberations moved out of public view and into the closed corridors and clubs of Washington.

The predictable result has now surfaced in the New York Times:

"Nearly one year after Congress passed financial changes to rein in the banking sector, more than two dozen of the legislation's rules are behind schedule, and no end to the wrangling over details is in sight."

The delays come as regulators extend public comment periods on the rules, as some on Wall Street and in Congress resist the changes. One result may be that many new safeguards do not take hold in earnest before the next election, an outcome that could open the door for newly elected officials to back away from the overhaul entirely.

The well respected blog Naked Capitalism has followed this in excruciating detail. Richard Smith, a London based capital markets IT Specialist, concluded:

"So where does that leave us with our shadow banking reforms? Well, we have a modest tweak to bank capital requirements, of unknown efficacy. The mountain has laboured, and brought forth a mouse. Or you might prefer to pursue the anaconda/rabbit imagery to a physiologically realistic conclusion." (Translation: The snake swallowed the rabbit.)

Yves Smith, the editor of the blog, is not surprised - suggesting this was the outcome that was always intended: To kill the bill by appearing to "strengthen" it.

So where are we? Nowhere, or perhaps it's even worse than that. Many in the public backed the reforms including protections of consumers - and they think it is being enacted. When the next market crash occurs, as many insiders fear it will, they will realise how they were played, but then it will be too late.

Are we condemned for more of this rollercoaster ride to the apocalypse?

Smith seems disgusted, pointing out that even these tepid reforms emerged from a "weak analysis of the causes of the crash, some disjointed looking proposals, some mild BS. Kind of picking at the problem, with lobbyists at the ready. But what is the result of nine months' thought and some horse-trading with concerned Congressmen, juggling lobbyists and angry voters?"

What, indeed?

We can see where all this is headed. We will find out soon enough if the predictions of a possible "great, great depression" come to pass. The problem is that while many see the logic of an illogical system, so intricately sabotaged from within, it is set up to make the train wreck inevitable. On this, the press is largely missing.

The astute economics editor of the Guardian, Larry Eliot, sees only one possible way to stop this disaster in the making.

"Policy, as ever, is geared towards growth because the great existential fear of the Federal Reserve, the Treasury and whoever occupies the White House is a return to the 1930s."

"Back then; the economic malaise could be largely attributed to deflationary economic policies that deepened the recession caused by the popping of the 1920s share market bubble. The feeble response to today's growth medicine suggests the US is structurally far weaker than it was in the 1930s." (Emphasis mine)

To tackle these weaknesses, finance's stranglehold over the economy must be broken - and a boost must be given to ordinary families' spending power to cut their reliance on debt.

Can we break finance's stranglehold over the economy? Maybe - if these issues displace the sex scandal of the week, as the real threat to our future. Can we identify and stop the saboteurs?

We keep reading about the Arab Spring, but not the American winter.

lunes, junio 06, 2011

echarapatadasaMacri