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martes, diciembre 21, 2010

hacer el juego

¿Qué significa 'hacerle el juego a la derecha' hoy en nuestra Argentina? ¿Existe otra cosa que no sea 'la derecha' o alguna diferencia interna de la misma? Ok, no es lo mismo CFK y toda la 'oposición' desde el Cabezón Duhalde, pasando por MM, Carrio, Sola, el colorado y demás pero en muchas cosas todos se unen.

En muchos aspectos NK y CFK fueron y son muy diferentes, sabemos el meta-relato de los DDHH, de la ley de matrimonio para personas del mismo sexo, de la asignación universal por hijo, de la mayor inversión en la historia para la investigación (después de 'vayan a lavar los platos'), de los grandes números macro-económicos, las reservas del banco central creciendo sin parar, y muchas cosas más. Pero también tenemos: los gobiernos que más deuda externa han pagado en la historia de la Argentina; los gobiernos que más han beneficiado a las multinacionales tanto mineras, como petroleras, como financieras, como agro-pool-sojeras, como de servicios; según la CORREPI los gobiernos bajo los cuales el Estado (en sus diversos niveles Nac, Prov, Munic y sus diversas fuerzas policiales-militares) ha asesinado más personas (generalmente pobres y jóvenes) en la historia de la Argentina post-dictadura; los gobiernos que más han protegido a las corporaciones sindicales corruptas (solo Graciela Ocaña pareció moverle un poco el piso a Moyano); y sigue la lista.

¿A qué voy con todo esto? Quiero decir que todos estos últimos días han traído una "corrida hacia la derecha" de CFK con todo su discurso de mayor seguridad, más policías, más gendarmes y todo eso lo único que hace es agrandar el discurso de la derecha. En muchos aspectos CFK no parece para nada distinta de MM o del Cabezón preguntandose "qué tiene de malo hablar de represión?"

Me pregunto ¿por qué no buscar otras formas para resolver el problema de raíz que es la inequidad social, el gap cada vez más grande entre los desposeidos, los millones que tienen poco o nada y los pocos que tienen cada vez más? ¿Por qué no buscar re-distribuir las inmensas ganancias del capital financiero y generar un sistema tributario más progresivo? ¿Por qué se hizo poco o nada para cambiar el sistema tributario argentino que es uno de los más regresivos en el mundo? ¿Le importa a la presidenta re-distribuir de verdad la riqueza? ¿Por qué no subir los impuestos y retenciones a las mega-mineras y mega-petroleras? Es más, me pregunto ¿por qué cuando tuvieron la oportunidad de meterle un palo a los mega-jugadores del llamado 'campo', los 10 o 100 mega-explotadores no lo hicieron y metieron todos en la misma bolsa y produciendo su propia derrota? ¿Por qué no se busca pensar la forma de detener la expansión, aniquilación de bosques y montes y diversidad social y biológica?

Vuelvo a mi pregunta inicial: ¿qué es 'hacerle el juego a la derecha'? Cuando podamos generar leyes donde se reconozca la obligación de los representantes de pedirle por voto a los representados la aprobación para usar los recursos públicos naturales, que por otra parte afectan a todos, y más a los pobres, y marginales campesinos que viven cerca o dentro de los lugares inundados con glifosato para la soja o mercurio para hacer explotar millones de toneladas de montañas, cuando tengamos eso voy a pensar que no 'estamos haciendole el juego a la derecha'. Cuando achiquemos la inequidad social, redistribuyamos la riqueza que todos producimos, cuando achiquemos los campos llenos de glifosato y expandamos los bosques y re-fertilicemos nuestro territorio, cuando ninguna fuerza policial-militar estatal o privada mate a ninguna persona pobre y joven, cuando ninguna mujer muera por un aborto, cuando ningún bebe muera por una causa totalmente evitable, cuando nadie muera en las rutas mal hechas y mantenidas y con conductores libres de hacer lo que quieran por no tener un carnet único estrechamente controlado por el Estado, cuando lo más ricos paguen más impuestos (mientras más rico mayor el impuesto), cuando los hospitales y escuelas públicas sean adecuados para las necesidades de todos (los que tienen y los que no), cuando todo esto pase no le estaremos 'haciendo el juego a la derecha'.

Entrada del 22 Dic: PD: Me quedé pensando en los DDHH y en que es más fácil armar discursos, y algunas prácticas, para encauzar y generar cierta justicia con los DDHH del pasado (los juicios represores, milicos, y demás) pero hasta ahora ha sido poco y nada lo que se ha hecho por los DDHH del presente: por ejemplo todos los asesinatos perpetrados por las fuerzas policiales y militares en la post-dictadura argentina, lo que dice la Correpi, los asesinados en el 19-20 de dic 2001, las transas policiales-políticas que manejan la falopa, la prostitución, el tráfico de personas y órganos... todo eso no forma parte de la agenda de DDHH ni de este gobierno nacional ni de ningún gobierno provincial. Es así, no existe el Estado en abstracto, existen encarnaciones estatales, y todos sabemos que algunas provincias directamente tienen dueños, grupos familiares que se adueñan de las provincias y las pasan de generación en generación. Feudos post-dictatoriales como Formosa. Tampoco los Derechos ligados al Medio Ambiente que debería ser salvaguardados y no lo son. Debería haber un plebiscito cada vez que una provincia quiera aprobar un proyecto minero. La gente debería tener el derecho a votar si quiere que le exploten sus montañas y llenen de veneno sus ríos. Y los políticos no podrían cambiar nada el resultado de esa votación.


viernes, abril 23, 2010

Fumiguen a la ciencia (nota de LaVaca.org)

Andrés Carrasco, investigador del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) denunció como un acto de censura el veto del organismo oficial a la charla prevista para la Feria del Libro 2010, sobre los efectos deformantes y enfermantes del glifosato, el herbicida con el que se fumigan los campos para el monocultivo de soja transgénica. En carta a la presidenta del CONICET, doctora Marta Rovira (más abajo el texto completo), Carrasco plantea que el caso implica “censura de una investigación científica realizada en el país para bloquear su difusión pública”, y lo considera un “bloqueo que lesiona la libertad académica al subordinarse a intereses ajenos a la ciencia y al mismo tiempo es un mensaje de disciplinamiento, para todos aquellos que intenten una crítica desde el sentido de la ciencia, a criterios y políticas instituidas desde poder económico y sus voceros”. La denominada Feria del Libro es un evento de marketing que se comete todos los años en el ámbito de la Sociedad Rural Argentina.

Andrés Carrasco

Roundup vs los embriones

Carrasco había difundido durante 2009 sus estudios realizados en el Laboratorio de Embriología Molecular de la Universidad de Buenos Aires, en los que demostró las malformaciones que el glifosato ocasiona a embriones en casos de inmersión o inoculación del producto, aún en dosis entre 1.500 y 300.000 veces menores a las utilizadas en las fumigaciones. La marca Roundup, de la empresa Monsanto, es la que lidera el mercado que cambió la faz productiva del país, al volcarlo al monocultivo masivo de soja para exportar como alimento para cerdos y ganado de China y Europa. Tal novedad ocurrió a partir de la turbia aprobación recibida por la empresa por parte del gobierno de Carlos Menem, a través de su entonces Secretario de Agricultura Felipe Solá (ex menemista, ex duhaldista, ex kirchnerista, actual “peronista disidente”).

El ministro de Ciencia y Técnica, Lino Barañao, salió a desautorizar a Carrasco a través de voceros de los intereses sojeros y mediáticos, como Héctor Huergo, con programa de televisión en América y editor del Clarín Rural. En este caso, llamativamente, no se verificaron los enojos gobierno/campo ni gobierno/medios.

Carrasco, quien dejó su cargo de Subsecretario de Innovación Científica y Tecnológica del Ministerio de Defensa tras el revuelo provocado por la difusión de sus estudios –que incluyeron amenazas telefónicas- había constatado en embriones anfibios inmersos en glifosato en dosis 1.500 veces menores a las que se usan en los campos fumigados, lo siguiente:

  • disminución del tamaño
  • alteraciones cefálicas con reducción de ojos y oídos,
  • pérdida de células neuronales,
  • compromiso en la formación del cerebro “que podrían indicar causas de malfomaciones y deficiencias en la etapa adulta”.

En embriones inyectados con dosis 300.0000 veces menores a las de las fumigaciones, los hallazgos fueron:

  • malformaciones intestinales y cardíacas,
  • alteraciones en la formación de los cartílagos y huesos del cráneo,
  • incremento de la muerte celular programada.

(Más información en Mu n° 33) De esos temas trataría la charla propuesta para la Feria del Libro. Este es el texto completo de la carta que Carrasco envió a la Presidenta del CONICET con fecha del 7 de abril:

Sra. Presidenta del CONICET.

Dra. Marta Rovira.

He tomado conocimiento que el CONICET ha decidido vetar la charla de divulgación propuesta por el suscripto para la Feria del Libro 2010, sobre la investigación del efecto teratógeno del glifosato en el desarrollo embrionario mediada por la alteración de los niveles de acido retinoico, un conocido morfógeno conservado en el desarrollo de todos los vertebrados (incluyendo la especie humana). (Carrasco E. Andres, Glyphosate affects development in Xenopus embryos 68th Meeting of Developmental Biology Society, San Francisco 23-27 Julio, 2009)

No es necesario recordar que la investigación de los efectos del glifosato estuvo rodeada de acontecimientos donde se expresaron con hostilidad indeseables intereses privados y desataron juicios de valor inaceptables desde sectores del gobierno, que apelando a la razón de estado, asumieron sin pudor la defensa de dichos intereses. (ver fallo de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y comercial (Sala II) sobre San Jorge, Santa Fe, marzo 2010).

Por lo cual no es descabellado interpretar la decisión tomada por el CONICET, como censura de una investigación científica realizada en el país para bloquear su difusión pública. Bloqueo que lesiona la libertad académica al subordinarse a intereses ajenos a la ciencia y al mismo tiempo es un mensaje de disciplinamiento, para todos aquellos que intenten una crítica desde el sentido de la ciencia, a criterios y políticas instituidas desde poder económico y sus voceros.

Como Investigador Principal del CONICET y Profesor de la Universidad de Buenos Aires, tengo derecho a solicitar se me informe por escrito y con carácter de urgente 1) en que ámbito y que autoridades tomaron la decisión. 2) si hubo presiones de cualquier naturaleza que obligara a la misma. 3) las razones académicas, si las hubiere, para este veto 4) porque el CONICET autorizo la organización de las charlas del Instituto de Biología Celular y Neurociencias condicionándola a la eliminación de la charla en cuestión.

Andrés Carrasco

Investigador del CONICET

sábado, noviembre 28, 2009

La cuestion blanca

1) El texto que escribió Hernán Schiaffini en relación a las barbasadas que dijo R. Hanglin en LN

Por Hernán Horacio Schiaffini *

Leyendo los comentarios de los lectores a las notas periodísticas de diarios como La Nación o Crítica se puede tener una visión a vuelo de pájaro de hacia dónde se ha corrido el sentido común, la opinión pública, lo que llaman lo “políticamente correcto”.

No era tan habitual encontrar hace 5 o 6 años expresiones como “barrer con los negros”, señalar que “la pena de muerte es poco” para un delincuente o que los Derechos Humanos sólo sirven para que “dos viejas con pañuelo hagan negocios”. En este contexto, o mas bien como parte del mismo alineamiento hacia la derecha de un bloque social y político han aparecido una serie de notas sobre la “cuestión mapuche”, las más famosas firmadas por Rolando Hanglin en el diario La Nación.

Recomiendo la lectura de ambos artículos: el primero, “La cuestión mapuche” (del 22 de Septiembre) intenta fundamentar seriamente (pero sólo lo intenta) la viejísima y repetidamente refutada tesis sobre la “extranjeridad” de los mapuches. El razonamiento es lineal y simple: los mapuche no son un pueblo originario de la Patagonia argentina sino de Chile; por ende no tienen derechos actuales sobre la tierra. Los tehuelche sí son originarios, así que ellos sí tendrían derecho a reclamar. Pero como ya casi no hay tehuelches, la tierra queda en manos de los que ya la tienen.

El pobre escrito de Hanglin niega realidades que están incluidas en la propia Constitución Argentina y mereció el repudio y el rechazo no solamente de distintas organizaciones mapuche sino también de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA (donde se dicta la Licenciatura y el Profesorado en Antropología) y de todos los investigadores y académicos serios que se dedican al tema.

El segundo artículo de Hanglin (5 de Noviembre) contesta a estos repudios, en particular al de la Facultad de Filosofía y Letras, puesto que hubo otras respuestas menos institucionales aunque igualmente fundadas que prefirió ignorar. Aquí Hanglin firmó una nota en clave irónica donde señala que la “solución mapuche” consiste en apropiarse de la mayor parte del territorio argentino y dedicarse a la explotación de los no-mapuches. No hace falta decir mucho más en torno a este “argumento”. Bastaría con pedir que levanten la mano todos aquellos “huincas” que se hayan quedado sin casa porque lo expropiaron los mapuche, o porque su patrón mapuche lo despidió sin indemnización.

Pero si Hanglin fuera nuestro mayor problema ¡qué sencillo sería resolver algunas cuestiones!

Hace tiempo que el Estado chileno considera “subversivas” a las organizaciones mapuche. Desde hace un año aproximadamente se agita el fantasma de que sostienen vínculos con las FARC. Este mismo discurso, calcado del modelo chileno, vienen a emplearlo ahora personajes como el “Nuno” Sapag, hermano del Gobernador de Neuquén y gerente de una empresa minera, que dijo al diario Crítica del La Argentina el pasado 1 de Noviembre que “cuadros de ETA y de las FARC asesoran a los mapuche en estrategias de guerrilla” y que “tienen armas y se financian con el narcotráfico”.

Esta andanada de estupideces sólo tiene sentido porque intenta presentar las cosas invertidas a lo que sucede en la realidad. Mientras en Chile los comuneros mapuche mueren bajo las balas de los carabineros, el estado los trata de “terroristas”. Mientras en Argentina todos los reclamos y recuperaciones territoriales han sido pacíficos, los empresarios y periodistas salen a decir que los mapuches están “armados y asesorados por la ETA y el narcotráfico”. La estrategia parece ser decir exactamente lo contrario de lo que está aconteciendo. Presentando las cosas al revés de cómo son intentan instalar la idea de que los mapuche son “peligrosos” para nosotros, los “ciudadanos argentinos blancos”.

Entonces aparecen todos los “argumentos” relativos a que los mapuches quieren quedarse con lasa casas de los ciudadanos de clase media y las interpelaciones del tipo: “¿qué harías si vienen los mapuches a pedirte tu casa porque está en su territorio?” es decir, llegamos al “argumento” de la segunda nota de Hanglin: el terror fantasioso de que los mapuches le den a los blancos nada más que el mismo trato que hoy reciben de algunos de ellos. No sólo una situación que nunca ocurrió, sino que sería también históricamente imposible. Digámoslo claramente: una burrada.

Yo agradezco entonces la preocupación de Hanglin y demás colaboradores de La Nación acerca de la posibilidad de que los mapuche usurpen mi casa con pileta, pero preferiría que se dediquen a otra cosa. Bastante más me preocupa que instalen una mina de oro en la esquina de mi casa, o que sigan desmontando para sembrar soja, o que rocíen esa soja con glifosatos venenosos, o que suba el precio de los alimentos, porque cada vez hay menos comida y más soja en el campo, como hay menos gente cada vez, y por eso menos escuelas y mas gente hacinada en las ciudades, donde tampoco se pude vivir porque no hay las suficientes casas, o porque los alquileres son muy altos y tampoco hay demasiado trabajo para poder pagarlos, o tal vez porque sí hay trabajo, pero me pagan bastante poquito como albañil o pintor, y encima estoy todo el invierno sin trabajar, por el frío… epa! Cuántos problemas parecidos a algunos de los que tienen los mapuche! ¿No tendrán algo de razón esos muchachos?

* Lic. Antropología. (UBA)
DNI 27.930.196


2) Una entrevista que le hicieron a Hernán Schiaffini en el programa Señal de Ajuste.