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viernes, noviembre 23, 2012

Prensa y mineras: gato por experto

http://lavaca.org/notas/prensa-y-mineras-gato-por-experto/

El martes pasado, en la agitada jornada del paro nacional, en el Senado de la Nación y ante muy pocos legisladores y obedientes periodistas, comenzó el primer capítulo de la gira de dos expertos del lobby pro minero: el alemán Matthias Jakob y el chileno  Pablo Wainstein. El tema: cómo derretir la Ley de Glaciares. La gira de esta pareja continuó por las provincias de San Juan, Catamarca y La Rioja y con el mismo objetivo: presentarse ante la prensa como científicos que difunden información que favorece a la industria, con la intención de presionar sobre los alcances de la aplicación de esta ley, tras la decisión que la Corte Suprema, que desestimó los amparos presentados por las multinacionales Barrick Gold, Minera Gold y la provincia de San Juan, entre otros. Pretenden así  establecer en la opinión pública lo que estos expertos enfatizaron: “Se busca impedir la actividad sin un criterio científico”. Ocultaron, sin embargo, qué criterio y qué ciencia representaban ellos.
El diario Página 12 informó sobre la exposición de los dos lobistas, pero presentándolos como “especialistas” y sin mencionar su origen: la consultora canadiense BGC, de la cual el alemán Matthias Jakob es gerente y en la cual Wainstein trabaja desde 2011.
Tal cual puede leerse en inglés y en español en la página web de esta consultora, BGC trabaja en Argentina para las siguientes empresas mineras:
  • Northern Orion Resources Inc.: Proyecto cuprífero Agua Rica, estudio de factibilidad.
  • Barrick Gold Corporation: Investigaciones de permafrost en montaña Pascua Lama.
  • Mina Alumbrera Ltd. :Mineroducto de  Minera Alumbrera.
Para tener una dimensión del lazo que une a BGC con estas empresas basta leer el recuadro destacado que colocan en la portada de su página web: Barrick Gold y  Minera Gold (las dos empresas afectadas por la Ley de Glaciares que presentaron recursos en la Corte) les ha confiado su proyecto  Pueblo Viejo, en República Dominicana, una inversión valuada en 2.6 mil millones de dólares.
Científicos  o empleados
Lo interesante de BGC es cómo trabaja: no sólo pone al servicio de las empresas mineras sus conocimientos técnicos. También ofrece científicos que publican estudios y dan conferencias. Dice textualmente BCG al presentar su oferta:  “Los servicios que ofrecemos van desde estudios de alcance y pre-factibilidad, diseño e inspección de construcciones, administración de contratos o, en forma individual, revisión sénior de proyectos y opiniones de expertos”. (el subrayado es nuestro).
Estos expertos, a quien BCG denomina “empleados” tiene una virtud: todas sus investigaciones, antes de divulgarse, son revisadas “por la industria” minera. Es decir, por las empresas. Así lo confiesa textualmente:
“En BGC contamos, además, con un cuerpo técnico de más 80 empleados con nivel de posgrado, muchos de los cuales actualmente están trabajando en proyectos de investigación. Nuestro personal ha publicado más de 200 ensayos y artículos revisados por la industria, en revistas técnicas y capítulos de libros, y los han presentado en seminarios y conferencias”.
Señala, además: “En BGC participamos en numerosos proyectos de investigación financiados por la industria privada. Algunos miembros del personal de BGC trabajan como profesores adjuntos en la Universidad de British Columbia y se les ha invitado a ofrecer conferencias en una serie de universidades”.
Nada de esto fue advertido por el diario de Página 12 al reseñar la disertación de los empleados de BGC, pero no pasó desapercibido para la Unión de Asambleas Riojanas, que en un comunicaron informaron:
  “Denunciamos que los dos disertantes en este evento, el Dr. Matthias Jakob y el Dr.   Pablo Wainstein pertenecen a la Consultora canadiense BGC, empresa internacional sede en Vancouver, costa occidental de Canadá, que se ha expandido a América del             Sur, África, Europa y Australia con una constante: ir .de la mano de las mega mineras  multinacionales (Barrick, Río Tinto, Northern Orion Resources Inc, Placer Dome, etc). Están asociados al proyecto binacional Pascua Lama, y en Catamarca a Agua Rica y   Alumbrera, entre muchos otros.”
El secretario de Ambiente de la Rioja, Nito Brizuela presenta a los “expertos”  Matthias Jakob y Pablo Wainstein.
El secretario de Ambiente de la Rioja, Nito Brizuela presenta a los “expertos” Matthias Jakob y Pablo Wainstein


miércoles, agosto 26, 2009

TRECE AÑOS DE SOJA EN ARGENTINA: LAS CONSECUENCIAS INEVITABLES DE UN MODELO GENOCIDA Y ECOCIDA (Argenpress)

gracias Fede por mandarme esta nota.
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La amplia experiencia adquirida en Argentina después de trece años de imposición del cultivo de soja transgénica resistente al glifosato dan la oportunidad al resto del mundo de aprender la lección y no repetir los errores ni permitir las imposiciones que hicieron posible que Argentina se convirtiera en apenas una década en una “republiqueta sojera”.

En 1996 y de manera absolutamente solapada y antidemocrática se permitió la introducción de la soja transgénica de Monsanto en nuestros campos. Sin estudios de impacto ambiental independientes, sin ningún tipo de consulta pública, sin ninguna discusión parlamentaria ni legislación que la avale. Una simple disposición de la Secretaría de Agricultura creó en 1991 la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (Conabia) que a partir de allí y con amplia participación de las corporaciones “asesoró” a la secretaría sobre la aprobación de OGM.

Ahora, mes con mes, vivimos en Argentina la emergencia de un nuevo problema socioambiental debido a la invasión territorial producida por la imposición del monocultivo de soja transgénica de mano de Monsanto y de un puñado de terratenientes y asociaciones empresariales de siembra.

Los impactos de las fumigaciones, el desmonte, el desplazamiento de campesinos, la falta de alimentos, las inundaciones y sequías, las nuevas enfermedades, son moneda corriente en las noticias pero solamente desde algunos medios alternativos aparece relacionada con la “sojización”.

Todo esto viene de la mano de la instalación de una visión fragmentada de los problemas en que se ocultan las causas profundas de los mismos para analizarlos o mostrarlos, muchas veces de manera sensacionalista, pero siempre aislados y producidos casi como “fenómenos naturales”.

Por eso lo primero y fundamental es recuperar la mirada integral de la problemática. Únicamente mirando y analizando la totalidad y la complejidad de la situación se podrá llegar a alguna conclusión útil para avanzar en alguna dirección y salir de la rueda destructiva en la que el modelo de agronegocio-soja-transgénicos nos ha metido.

Después de trece años de expansión del cultivo de la soja transgénica en Argentina las consecuencias socioambientales son una verdadera catástrofe. Presentamos un breve repaso por los datos concretos que hablan de la tragedia de la soja en el Cono Sur.

En Argentina se sembrarán en la próxima temporada 18 millones de hectáreas de soja transgénica bajo la técnica de siembra directa.

Esta superficie representa más del 50% de la superficie agrícola del país.

Prácticamente 100% de la soja que se cultivará es soja transgénica resistente al herbicida glifosato (SOJA RR).

La SOJA RR es propiedad de Monsanto, la mayor empresa semillera del mundo y también creadora del glifosato, el herbicida que se debe utilizar para sembrar la SOJA RR. Monsanto controla 90% de las semillas transgénicas que se comercializan a nivel mundial.

Monsanto declaró que las ganancias generales aumentaron un 44% en 2007 con respecto al año anterior y un 120% en el 2008 en relación con el 2007.

Este año se aplicarán más de 200 millones de litros de glifosato sobre toda la superficie cultivada con soja en Argentina mientras en el año 1996 se utilizaban 13 millones 900 mil litros.

El producto comercial cuyo principio activo es el glifosato (Roundup) contiene además una serie de coadyuvantes que aumentan notablemente su toxicidad, fundamentalmente el surfactante poea (polioxietil amina) cuya toxicidad aguda es 3 a 5 veces mayor que la del glifosato.

Por supuesto que este uso intensivo de glifosato ya ha provocado el surgimiento de muchísimas malezas resistentes al glifosato. Algunas de las ya informadas son: Hybanthus parviflorus (Violetilla), Parietaria debilis (Yerba Fresca), Viola arvensis (Violeta Silvestre), Petunia axillaris (Petunia), Verbena litoralis (Verbena), Commelina erecta (Flor de Santa Lucía), Convulvulus arvensis (Correhuela), Ipomoea purpurea (Bejuco), Iresine difusa (Iresine) y recientemente el Sorghum halepense (Sorgo de alepo) que por ser una maleza muy difícil de controlar ha despertado gran alarma.

Luego de pasar más de una década negando el surgimiento de malezas resistentes, Monsanto a través de su vicepresidente admitió este hecho y propuso una solución: reemplazar a toda la soja resistente al glifosato por una nueva soja resistente a un nuevo herbicida: el dicamba —de hecho aún más tóxico que el glifosato.

Además se utilizarán otros herbicidas y agrotóxicos para controlar malezas y plagas del monocultivo de soja ya que la siembra directa requiere de la aplicación de otros herbicidas antes de la siembra de la soja: entre 20 y 25 millones de litros de 2-4-D, otros seis millones de litros de atrazina y unos seis millones de litros de endosulfán.

Esta lluvia de agrotóxicos produce tremendos impactos sobre la salud de la población, animales domésticos, cultivos alimenticios y contamina suelos, cursos de agua y el aire en toda la extensión del cultivo de soja. Suman cientos los casos denunciados por distintas organizaciones e investigadores en los cuales está perfectamente documentado el impacto de los agrotóxicos en las comunidades y sus producciones.

La difusión pública de estas denuncias ha llevado a que recientemente la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas solicitara a la Corte Suprema de Justicia de la Nación la prohibición de la fumigación con glifosato.

Este avance desenfrenado de la soja se ha producido a pesar de que según recientes investigaciones de la Universidad de Kansas la soja rr produce entre un 6 y un 10% menos que la soja convencional.

El monocultivo de soja repetido año tras años en los campos produce una intensa degradación de los suelos con una pérdida de entre 19 y 30 toneladas de suelo en función del manejo, la pendiente del suelo o el clima.

Cada cosecha de soja extrae año a año miles de toneladas de nutrientes de nuestro suelo que se exportan. Sólo como ejemplo podemos citar que cada año se van con la soja un millón de toneladas de nitrógeno y 160 mil toneladas de fósforo.

También cada cosecha de soja que se exporta se lleva unos 42500 millones de metros cúbicos de agua cada año (datos de la temporada 2004/2005) correspondiendo 28190 millones a la pampa húmeda.

Cada año se deforestan en Argentina más de 200 mil hectáreas de monte nativo por el avance de la frontera agrícola debido fundamentalmente a la expansión del monocultivo de soja.

Considerando que cada 500 hectáreas de soja requieren de un trabajador rural es evidente la expulsión de trabajadores rurales y campesinos de los territorios donde se cultiva.

Los grandes productores sojeros están obteniendo ganancias extraordinarias. El Grupo Los Grobo que declara cultivar 150 mil hectáreas en Argentina y en todo el Cono Sur (Paraguay, Brasil y Uruguay) apuesta a controlar 750 mil hectáreas.

El modelo sojero produce una enorme concentración de la tierra en pocas manos ya sea por la adquisición de la tierra por grandes productores o por su arrendamiento por los “Pooles de Siembra”. Como consecuencia en los últimos 10 años se han perdido más del 20% de los establecimientos productivos.

La obvia consecuencia de esta concentración es que ha disminuido de manera dramática la producción de alimentos básicos para nuestro pueblo. Por citar sólo un ejemplo: el número de explotaciones lácteas disminuyó 50 por ciento entre 1988 y 2003, pasando de 30 mil a 15 mil.

En el caso del algodón su producción disminuyó en un 40% en la provincia de Chaco y un 78% en la provincia de Formosa como consecuencia del avance de la soja.

Miles de campesinos son expulsados violentamente de sus tierras para imponer este modelo y son criminalizados por resistir los desalojos y el avance de la soja. El Mocase-vc y el Movimiento Nacional Campesino Indígena permanentemente denuncian la persecución de campesinos del movimiento a causa de resistir la expulsión de sus tierras en forma violenta para imponer el cultivo de soja.

Finalmente es fundamental tener presente que la introducción de la soja transgénica en Argentina fue el mecanismo elegido por Monsanto para inundar de transgénicos el Cono Sur ya que fue desde Argentina desde donde se comercializó de manera ilegal la soja transgénica a Brasil, Paraguay y Bolivia (países en los que el cultivo de los transgénicos estaba prohibido), inundando estos países de transgénicos e imponiendo así, a partir de la contaminación, la República Unida de la Soja que poco tiempo después publicitaba Syngenta.

¿Quién gobierna la República Unida de la Soja?

Los tibios intentos de las frágiles democracias latinoamericanas por poner algún límite al poder económico dominante generado por dos décadas de globalización y neoliberalización económica han encontrado en los últimos meses un topetazo contundente en la perversa alianza de grandes terratenientes con las corporaciones del agronegocio que están actuando de manera brutal en todos los países del Cono Sur.

No se trata aquí de hacer un juicio sobre los gobiernos democráticos de la región, ni de evaluar su capacidad de transformación de la realidad o su compromiso con los pueblos latinoamericanos. Dejamos esto para los pueblos que desde sus propios procesos van respondiendo y creando espacios para responder y construir nuevas realidades.

Sin embargo creemos que no es posible pasar por alto algunos hechos, unos notoriamente públicos y otros que apenas ocupan algunas columnas en los medios; todos aparentemente desconectados entre sí pero profundamente ligados en una raíz común que es la de someter a los pueblos, controlar su agricultura y su alimentación ocupando y destruyendo sus territorios.

Un hilo común atraviesa todas estas noticias y se fortalece como metáfora aleccionadora de las pretensiones de estos sectores: la soja [soya] transgénica y su invasión de territorios en el Cono Sur intenta ser, de hecho, la “República Unida de la Soja”.

Así, el lock-out patronal de los terratenientes sojeros de la Argentina que ocurrió en 2008 mostró la senda de lo que luego en Bolivia se convirtió en una feroz agresión cargada de odio, desprecio por la vida humana y racismo contra los pueblos originarios.

Allí aparece en escena como uno de los principales dirigentes de la “Media Luna” el presidente del Comité Cívico pro Santa Cruz, Branco Marinkovic, que “casualmente” resulta ser uno de los grandes productores de soja de la región.

En los días de pleno recambio democrático que llenó de esperanzas al pueblo paraguayo, el país se vio también brutalmente conmocionado por la represión contra campesinos que incluso llevó a la muerte al campesino Bienvenido Melgarejo y con los grandes terratenientes anunciando que van a recurrir a las armas para defender sus latifundios.

En Uruguay y en medio de suaves presiones gubernamentales para establecer restricciones sobre el incremento de las áreas para el cultivo de soja con la creación de un Plan de Producción Agrícola también los grandes sojeros hicieron oír su voz y sembraron de amenazas los grandes medios.

Desde sus autoridades, Brasil ya se rindió a los transgénicos y ha convertido a la ctnBio en una puerta de aprobación automática de todo los que las corporaciones desean.

Uruguay levantó la moratoria a la aprobación de nuevos transgénicos y abrió así las puertas para el ingreso de las “nuevas” mercancías transgénicas de Monsanto. No es casual que la soja transgénica aparezca en muchas noticias: es simplemente un instrumento del control corporativo de la agricultura y el control territorial que llega de la mano de las agroempresas y sus patrones, los grandes productores y las corporaciones transnacionales.

Por supuesto que cada uno de estos actores tiene mecanismos de acción diferenciados: las corporaciones permanecen silenciosas y hacen sus negocios mientras invierten enormes sumas en publicidad en los medios masivos de comunicación de manera de tenerlos siempre a su favor y que nunca se publiquen en ellos los cuestionamientos públicos que reciben. También son quienes logran los apoyos de Estados Unidos en aquellos casos en que se necesita la intervención política directa o bajo las sombras.

En cambio, los grandes productores sojeros son los que hacen el trabajo sucio con distinto grado de brutalidad, pero siempre brutalmente demuestran su desprecio por la vida y la dignidad humana para consagrarse al único dios que conocen: el Dios Dinero. Entonces ellos sí pueden cortar rutas, desabastecer ciudades, asesinar campesinos o dividir un país.

La República Unida de la Soja permanece con sus murallas altas y su reino de especulación y muerte en el poder. Puede ser que detrás de la caída del muro financiero del capitalismo global también empiecen a caer las murallas de esta República. Los pueblos están listos para seguir haciéndose cargo de sus vidas y su alimentación.

argenpress

martes, mayo 12, 2009

números de la gripe y la crisis energética



Estoy podrido de tres cosas: la "gripe porcina", los eco-religiosos (como dice Zizek en "Examined Life") y la industria minera en Argentina (y el mundo). No tienen nada que ver pero las tres tapan montones de otras cosas, y sino miren estos números...

Sólo por tirar un número en el país con más infectdos, 36,000 personas mueren por año en Yanquilandia por gripe (la gripe común y corriente no este primo excéntrico) y 200,000 son hospitalizados vs. 3,000 infectados por la gripe porcina y 3 muertos hasta ahora. Igual no nos preocupemos ni entremos en pánico, cosa que las cadenas de noticias lejos están de producir (no piense mal doña), porque Roche con su enorme corazón bonachón ha donado 5 millones de Tamiflu a la OMS y han dejado un stock de 650,000 para los niños, y además le han dado a México otros 1,5 millones de Tamiflu...

El Ministerio de Salud Nacional de Argentina destinó $66 millones para combatir la "gripe porcina", que para fin de abril no presentaba ningún contagio vs $1,2 millones para combatir al dengue que oficialmente produjo más de 23,000 infectados y 5 muertos, y extraoficialmente por lo menos duplica la versión oficial.

Cada vez me parece más hijoeputa la movida del "día del planeta" que hacen WWF y que apoyan todos los gobiernos, nos piden que apaguemos la luz para salvar al planeta cuando, por tirar un sólo número: Minera La Alumbrera en Catamarca usa el 87% de la electricidad de toda la provincia y 100 millones de litros de agua, y es el principal usuario del sistema energético nacional. Además por las leyes de Menem y ratificadas por Duhalde y Kirchner las mineras no pagan nada de impuestos, tienen todo tipo de excenciones, ayudas y no estan obligadas a procesar nada de lo que sacan acá, todo es sacado en barco hacia otros países donde se lo procesa. Las mineras ya han tenido ganancias por miles de millones de dolares netas y lo que queda acá son los desechos, la basura, la devastación. ver estos links (CTA, traslasierra en peligro) para más info. Y se vienen montones de proyectos mineros más con minas más grandes que La Alumbrera. Esta parte del mundo produce el 40% de los minerales y solo consume el 5%. Cuando en verano volvamos a tener otra "crisis energética" más acuerdense de esto: las minas usan cantidades infernales de electricidad y agua, y para ellas tenemos que ahorrar nosotros con nuestros foquitos, y comprar más gas a Bolivia y ver de generar más energia atómica o hidroeléctrica. Yo me pregunto si se le cobraran a las minas, y las petroleras el 30% de retención y se lo usara para salud, educación y generar trabajo este sería otro país?

Sólo pensar a las mineras como gigantescos consumidores de electricidad y de agua, que todos gratuitamente les obsequiamos, y pedirme que apague la luz me parece una cosa tan bizarra que no se si vomitar, reir o qué.


En el documental que cité arriba Zizek dice que cuando cagamos la mierda no desaparece cuando tiramos la cadena, vivimos nadando en la mierda que estamos produciendo, tenemos que abrazar las montañas de basura que producimos, tenemos que olvidarnos de ir a "vivir en la naturaleza" y tenemos que aceptar ser más artificiales aún todavía, su noción de ideología es la que se pregunta si sabemos bien lo que hacemos por qué lo seguimos haciendo? Esta es la pregunta central, sabemos que estamos destruyendo la cordillera, que las mineras ni siquiera dan trabajo, pues bien qué hacemos para que no lo sigan haciendo? No tengo ninguna respuesta, solo esta enorme rotura de huevos sobre "apaga la luz" y "la gripe porcina" y por eso escribo esto...

jueves, octubre 02, 2008

LA NECESIDAD DE TIERRAS ES EL COSTADO VULNERABLE DE BOTNIA. LA OPINIÓN DEL SOCIÓLOGO BRASILEÑO MARCELO CALASANS

LA EMPRESA FINLANDESA TENDRÁ QUE, INEVITABLEMENTE, PLANTAR EUCALIPTOS EN ARGENTINA, PARA ABASTECERSE EN EL FUTURO. Y AQUÍ ESTÁ SU PUNTO DÉBIL. ESO LE DIJO A RADIO CERO EL SOCIÓLOGO BRASILEÑO MARCELO CALAZANS, DE VISITA POR GUALEGUAYCHÚ.

Por Gustavo Carbone y Marcelo Lorenzo
Fuente: El Día de Gualeguaychú
Más información: www.eldiadegualeguaychu.com.ar

El entrevistado habló también sobre el impacto de Aracruz y el lado oscuro del modelo de Lula. Y explicó que el tema ambiental “no es un problema de izquierda o de derecha”, al destacar que la crisis del planeta no puede verse con los anteojos ideológicos de la Guerra Fría.

Marcelo Calasans es de la opinión que las luchas contra las celulosas son muy desiguales, porque detrás de estas plantas está la lógica del mercado mundial. No obstante dijo que, a raíz de la movilización social, el proyecto Botnia hace agua en un punto.

Aquí sus dichos:
- “Tengo entendido que esta ciudad, antes de la instalación de Botnia, ya tenía una historia ambiental, asociada a la recuperación del río Gualeguaychú. ¡No se moviliza a 100 mil personas contra una planta de celulosa, sin una historia y una conciencia ambiental detrás!. Esto es un gran triunfo de esta ciudad. Pero ustedes tienen un problema grave, porque lo que tienen enfrente (Botnia) es algo que está vinculado a la economía global. La lucha llevará mucho tiempo. De todos modos, creo que el proceso celulósico en esta zona tiene puntos de vulnerabilidad. Por ejemplo, el problema de las plantaciones. Creo que aquí la lucha está muy concentrada contra la industria, contra la fábrica. Sin embargo, ésta no se entiende sin el eucalipto. Lo que digo es que para alimentar a Botnia y a las otras celulosas que vendrán, serán necesarias muchísimas hectáreas de eucaliptos. En este sentido, es necesaria la expansión territorial. Creo que la lucha contra Botnia no sólo debe centrarse en la fábrica sino en las plantaciones de eucaliptos, que son en este proceso el punto de mayor vulnerabilidad. No es simple que una compañía pueda fiscalizar 200 o 300 mil hectáreas de árboles. Deberá, por tanto, traspasar las fronteras de Uruguay porque no habrá allí tierra suficiente para abastecer el proyecto. Creo que Botnia, cuando planeó su planta productiva, pensaba en expandir sus plantaciones hacia la Argentina. Pero se equivocó porque quizá nunca previó que una ciudad como Gualeguaychú iba a oponer tanta resistencia. Botnia tendrá, de todos modos, que expandir sus plantaciones. No tiene otra alternativa”.

El caso Aracruz
A continuación transcribimos las declaraciones de Calazans, en las que el sociólogo analiza el impacto de la celulosa Aracruz en Espírito Santo, la región sudeste de Brasil que se ha convertido en un polo minero de ese país.
> Al comienzo, región virgen: “Espírito Santo es el estado más pobre de la región más rica de Brasil. Y esto porque por su propio proceso histórico ha estado al margen de los momentos principales de la economía brasileña. El historiador y sociólogo Sergio Buarque (padre del conocido cantante Chico Buarque), en su célebre libro “Raíces de Brasil”, ha escrito que Espírito Santo ha estado por 300 años prácticamente al margen de todos los ciclos económicos de Brasil. Por varios motivos, entre ellos por la fuerte resistencia indígena en los orígenes del proceso colonial. Los barcos, frecuentemente atacados por los indígenas de la zona, no podían atracar allí. Después, durante el período del oro, Espirito Santo sirvió como una barrera para el envío del metal afuera. En el período de la caña de azúcar, también quedó fuera de ese proceso. De tal manera que construyó una economía de autosuficiencia muy centrada en su propio territorio”.
> Viene el progreso: “Desde la década del ‘70, la economía de Espírito Santo empezó a centrarse en grandes proyectos de exportación. A partir de ahí cambió profundamente el paisaje territorial, y la propia sociedad local. Aún hoy vivimos de alguna manera de esa economía que se asienta especialmente en la exportación de hierro, acero, mármoles y granitos, y más recientemente de petróleo. Pero también existe una de las mayores industrias de producción de papel del mundo: Aracruz Celulose. Es decir, una economía básicamente extractiva, de semi-elaboración”.
> Un gigante noruego, hoy brasileño: “En el sector celulósico, Aracruz fue de capitales noruegos, aunque recientemente ha sido comprada por una empresa de San Pablo, el grupo brasileño Votorantim, dueño de otra papelera en Río Grande do Sul. Aracruz abastece hoy cerca del 30% del mercado mundial de pasta celulosa de eucalipto. Es una empresa gigante. Posee tres fábricas instaladas en una misma región Espírito Santo, en el distrito de Aracruz. Produce 3 millones de toneladas de pasta al año y posee alrededor de 300 mil hectáreas de tierra solamente en Espírito Santo. Equivale, así visto, a tres Botnia. (...) La tecnología de la celulosa proviene de Noruega, Finlandia o Alemania. Aunque la primera fábrica de Aracruz fue creada en 1978, diez años antes los capitales noruegos habían empezado a invertir en eucaliptos en la zona. Cuando la fábrica estaba por ser inaugurada ya había eucaliptos en grado de corte. Por entonces, había involucradas 50 mil hectáreas para ser destinadas a la producción. Hoy, como dije, hay 300 mil hectáreas compuestas por tierras de la propia empresa. Pero también por tierras que en Brasil se llaman ‘áreas de fomento forestal’, que surgen por convenios entre la empresa y pequeños y medianos productores. Son contratos que duran desde el período de plantación del eucalipto hasta su corte”.
> El impacto sobre el hábitat humano: “Tenemos 40 años conviviendo con este emprendimiento. En los comienzos, el efecto ha sido muy grave. Porque se derribaron cerca de 50 mil hectáreas de bosque atlántico, el cual ha sido sustituido por los plantíos homogéneos de eucaliptos. Es decir hubo una tala monstruosa del bosque nativo. Los habitantes de Espírito Santo que tienen hoy 60 años nos describen ese momento. La tala se hacía empleando dos grandes tractores, con seis metros de distancias uno del otro, atravesados por una enorme corriente de hierro, con la cual se derrumbaban los bosques. De esta manera, se destruía la biodiversidad de un rico ecosistema, que se había mantenido al margen del proceso económico brasileño. Espírito Santo conservó hasta la década del ‘70 un bosque autóctono muy importante, en el cual vivían poblaciones nativas, de procedencia aborigen y afrodescendientes. Con la llegada del proyecto celulósico, esta población se quedó sin hábitat natural. Hubo desplazamientos de los pueblos. Antes de la llegada de Aracruz, había alrededor de 12.000 familias de afrodescendientes habitando en más de 50 pequeñas comunidades dentro del bosque. A los pocos años de iniciada la fábrica, con la destrucción de los bosques, de las 12.000 familias quedaron 1.200. Lo mismo pasó con los indígenas, a los que se les sacó cerca de 40 mil hectáreas. Con la llegada de Aracruz, pasaron a habitar menos de 3 mil hectáreas. Pero además ya no tenían el bosque, de cuyas riquezas vivían. Esta gente luego terminó engrosando la periferia de las ciudades”.
> El eucalipto seca todo: “El impacto sobre el agua ha sido dramático, a causa del monocultivo. En la región de los afrodescendientes podemos contabilizar la desaparición de 120 pequeños arroyos. Basta visitar el norte de Espírito Santo para poder observar los lechos de los arroyos. Están completamente secos. Todo esto es producto del propio eucalipto, una especie que necesita mucha agua, sobre todo en los primeros años, en que la planta está en crecimiento. Al mismo tiempo, la compañía emplea enormes cantidades de herbicidas para evitar que el bosque nativo vuelva a resurgir, y de esta manera compita con el eucalipto. Todo esto, a la vez, implica una profunda transformación del clima en la región. Por ejemplo, el norte de Espírito Santo es una región a la cual hoy el gobierno brasileño considera semiárida, como si fuese un estado del nordeste brasileño. Por tanto, un bosque atlántico de enorme diversidad se transformó en una región semiárida”.
> El lado oscuro del gobierno de Lula: “Obviamente que Aracruz no actúa como lo hacía durante los ‘60 y ‘70. En esos años nosotros vivimos lo peor de la dictadura militar brasileña, un período en que la resistencia no era posible, y por cierto que no había una conciencia ambiental como hoy. De todos modos, hoy sufrimos no sólo los impactos de 40 años atrás, sino los nuevos, como la introducción de árboles genéticamente modificados. Esto último es lo que está haciendo hoy Aracruz, y sabemos que sus consecuencias serán nefastas, dado que las nuevas especies crecerán en menor tiempo. Si bien el gobierno brasileño no liberó el uso comercial de estos árboles, hay una enorme presión de las grandes corporaciones para que lo haga (...) Lula (presidente del Brasil) ciertamente cederá a estas presiones. Porque ya ha cedido con la soya, el maíz y otras especies genéticamente modificadas. Lula ha sido un aliado de estas grandes compañías de exportación, con el argumento de equilibrar la balanza comercial, de generar dólares para el gobierno. De alguna forma, Lula lleva adelante una agenda neoliberal. El Banco Nacional de Desarrollo de Brasil invierte en Aracruz Celulose. Más de la mitad de esa planta productiva ha sido posible gracias a la inversión estatal. Esto ha ocurrido tanto en el período de la dictadura como en el período de Lula”.

> La lógica del desperdicio: “Pero no debemos perder de vista que lo que está detrás de la industria celulósica es el patrón de consumo del Norte. Aracruz, por ejemplo, exporta el 98 por ciento de su producción hacia el Norte desarrollado, pero no para hacer cuadernos o libros sino para hacer productos ‘one way’ (descartables). Es decir, se producen bienes que se usan una única vez y son descartados. Porque la lógica del sistema es la lógica del desperdicio. Cuanto más se desperdicia más se justifica la escala creciente de la producción”.
> Negocio global: “He visitado muchas plantas celulósicas en el mundo (Sudáfrica, Indonesia, México, Brasil). Y mi experiencia dice que cuando se decide construir una de estas plantas es imposible frenarla. Todas están preparadas para un mercado en expansión. Es decir, no están diseñadas para pequeños jugadores. Es un mercado de gran escala. Si una empresa celulósica no duplica o triplica su producción en 5, 6 o 7 años, está fuera del mercado. Son emprendimientos productivos que se proyectan para 40 años. Detrás de ellos está el mercado mundial. Y en la cadena productiva están asociadas otras grandes empresas”.

¿Izquierda o derecha?
Calazans:- “Después de la caída del Muro de Berlín muchos procesos se tornaron más claros a nivel global. La cuestión ambiental no es un problema de izquierda o de derecha. La izquierda, por ejemplo, ponía el acento en la distribución de la riqueza, pero no discutía la matriz productiva. Es decir, es factible ver todo un discurso de izquierda, de raíz marxista, alrededor de una mejor distribución de la renta, pero en el marco de una misma matriz industrial. Lo que quiere decir que no hay que ver el tema ambiental bajo la dialéctica izquierda-derecha. Lo que está claro para nosotros, aquí en Latinoamérica, es que es imposible soñar con un patrón de consumo, tal como se da en el Norte desarrollado. No es posible que todos los argentinos, los brasileños, los chilenos, o los uruguayos, o el resto de los pueblos del Tercer Mundo, sigan los pasos de un modelo de desarrollo como se da en Alemania o Japón, o en los países ricos. Por la sencilla razón de que el planeta no soportaría –supuesta una extensión de este desarrollo- semejante sobreexplotación de los recursos naturales. Por tanto no es una cuestión, insisto, de izquierda o derecha. Creo en todo caso que la división hoy es otra: por un lado una matriz productivista-industrial y por otro una matriz más sentada en otros patrones de vida y de consumo”.

Ficha técnica
Marcelo Calazans (40) es sociólogo, egresado en la Universidad Federal de Río de Janeiro, y vive desde hace 14 años en Espírito Santo. En ese medio geográfico, ha devenido en un intelectual comprometido contra el monocultivo del eucalipto en la zona, a partir de la radicación en los ‘70 de Aracruz Celulose.
En este sentido, ha apoyado las luchas territoriales de los pueblos nativos, impactados por el emprendimiento forestal. A la vez, ha desarrollado proyectos de educación popular, agroecología y seguridad alimentaria.
Actualmente es miembro de la “Rede Alerta contra o Deserto Verde e da Rede Latino Americana contra Monocultivo de Árvoeres” (RECOMA).
Dada su condición de investigador ha tenido la oportunidad de conocer distintos emprendimientos celulósicos en varios lugares del mundo.
Ha escrito libros. Entre ellos “Aracruz Celulose: campesinos, sem terras, quilombolas e indígenas”.
Publicó en 2006 “H2O para celulose X Água para todas as línguas”; en 2003: “ECAs exportando insustentabilidade. A terceira fábrica de Aracruz Celulose”.