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martes, abril 27, 2010

Las nuevas curvas de crecimiento ocultan al 50% de los niños desnutridos (Fuente: Infancia Hoy)

La sociedad argentina de pediatría lo había vaticinado en 2006 • Desde 2007 se vienen utilizando paradigmas internacionales diseñados para medir a niños del Primer Mundo • Los resultados estadísticos confirman lo que los especialistas presagiaban: desaparece la desnutrición de las cifras oficiales.

Misiones, 26 Abr, Agencia Infancia Hoy.- Recientes datos suministrados por el Ministerio de Salud Pública de la Provincia en relación al estado nutricional de pacientes pediátricos de la Zona Centro confirman la advertencia realizada en 2006 por la Sociedad Argentina de Pediatría al respecto de las consecuencias del uso de curvas de crecimiento internacionales en reemplazo de las nacionales: la disminución del 50 % de la prevalencia de niños de 6 meses a 5 años con desnutrición global en las estadísticas oficiales.

Esto significa que la mitad de los niños que con las tablas de medición de origen nacional – confeccionadas por la SAP, que se utilizaron en el país desde 1987 a 2007- ingresaban a las estadísticas con grados de Desnutrición III, con las nuevas tablas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) – pensadas para la medición de chicos que habitan en condiciones socioeconómicas y ambientales del Primer Mundo – hoy pasan a los registros como “Bajo Peso” o “Riesgo de Bajo Peso”. Desapareció incluso, la denominación “desnutrición”, y de este modo se obtienen estadísticas favorables que luego se utilizan como pretexto por ejemplo, para el desmantelamiento de unidades especiales para desnutridos en los hospitales públicos, como ocurriera recientemente en el Samic Oberá. 

Para comprender mejor las radicales y cuestionadas modificaciones en la aplicación de curvas de medición del crecimiento infantil y sus consecuencias en Misiones, a continuación se brinda un panorama técnico a cargo de especialistas que abordaron esta temática incluso en ámbitos oficiales de la Salud Pública argentina. 

Extranjerización de las curvas de crecimiento

En octubre de 2007, a través de la Resolución Ministerial 1376/07, el Ministerio de Salud Pública adoptó las nuevas curvas de crecimiento de la Organización Mundial de la Salud para el seguimiento de los niños, desde el nacimiento y los 5 años de edad, en reemplazo de las anteriores, que se usaron durante los últimos 20 años. Previamente, pediatras, nutricionistas y especialistas de todo el país sostuvieron un arduo y complejo debate acerca de esta modificación. Surgieron así, voces críticas que presagiaban algunos impactos negativos que tendrían la aplicación de estas curvas internacionales en reemplazo de los parámetros históricos de la Sociedad Argentina de Pediatría. En este contexto, ya en octubre 2006, la Dirección Nacional de Salud Materno Infantil emitió un documento dónde advertía las “Consecuencias para la salud pública argentina de usar las curvas de crecimiento de la OMS”. En este texto – dónde se exponen incluso cuadros comparativos de uno y otro método de medición antropométrica – se explicita que “existirá disminución del 50 % de la prevalencia de niños de 6 meses a 5 años con desnutrición global (peso para la edad por debajo de los percentilos 3 y 10), aumento del 75 % de la prevalencia de niños de 6 meses a 5 años acortados y aumento del 125 % de la prevalencia de obesidad”. 

La Federación Argentina de Medicina General advirtió entonces que “Si bien las curvas parecen similares, en menores de 6 meses los parámetros aumentan hasta 600gramos en comparación con las locales pero a los 21 meses esa tendencia en totalmente inversa , siendo en 600 gramos menores las de las OMS. A los 5 años , en cuanto el peso , las tablas de la OMS es menor que las locales en 250 gramos en niños”. 

Para mayor claridad, la encargada del puesto de salud de Puerto Azara – poblado misionero con histórica alta incidencia en desnutrición infantil – María Alvez, graficó que “lo que sucede es que desde que cambiaron las curvas, la mayoría de los chicos que antes figuraban como desnutridos hoy son chicos normales para las estadísticas. Entonces pierden el derecho a recibir asistencia como por ejemplo leche y hierro, por supuesto también quedan marginados de tratamientos especiales, y es así como en vez de solucionarse el problemas de la desnutrición, se expande, pero las estadísticas son muy lindas”. 


Por su parte, la Myriam Tonietti, de la Sección Nutrición y Diabetes del Hospital de Niños “Ricardo Gutiérrez, señaló que “La principal debilidad de estas nuevas curvas es que están limitadas a los primeros 5 años y, evidentemente, se necesitará poder expandirlas a los niños mayores. Con la utilización de las curvas de la OMS, luego de los 6 meses de edad, la frecuencia de bajo peso nacional sería inferior al estimado por las actuales curvas nacionales, en tanto las frecuencias de baja talla y sobrepeso serían mayores”.

En Misiones, el Ministerio de Salud Pública de la Provincia reconoció que el uso de las curvas de la OMS trajo aparejado la disminución estadística – pero no la real – de desnutridos pediátricos: “Respecto a los resultados obtenidos a partir del uso de las graficas de la OMS en la provincia , existen una disminución de los niños anteriormente evaluados con desnutrición global , pero también hay un aumento de Baja Talla lo que nos infiere a reforzar aún mas las acciones para la atención de los niños en los 2 primeros años de vida” señala el organismo provincial en su página web.

Mala palabra: desnutrición

El cambio en la forma de medir el crecimiento de los niños de 0 a 5 años implementado desde 2007 a esta parte también cambió la denominación de los estados nutricionales que surgen de esas mediciones. Con el anterior sistema, se utilizaban las clasificaciones: Eutrófico , Desnutrido Agudo I , Desnutrido Agudo II , Desnutrido Agudo III, Desnutrido Crónico , Sobrepeso. Actualmente las denominaciones son: Eutrófico o Normal, Riesgo Nutricional, Bajo Peso , Baja Talla , Sobrepeso y Obesidad. 

Cambian los números, la desnutrición persiste

En nuestra provincia, la inclusión de las curvas de medición de la OMS en remplazo de las de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) que se usaron desde 1987 a 2007, redundaron en nuevas estadísticas que logran hacer posible una realidad numérica donde prácticamente no existe el problema de la desnutrición infantil. 

Recientemente, el Ministerio de Salud Pública de la Provincia brindó cifras concernientes al estado nutricional de pacientes pediátricos atendidos en el Hospital Samic Oberá. La difusión de dichas estadísticas se hizo en paralelo con la justificación del cierre de la Unidad de Recuperación Nutricional “Creciendo Juntos”, que funcionó durante 14 años en este nosocomio.

Según los datos suministrados entonces, se desprende que de acuerdo a las consultas mensuales realizadas en el Samic Oberá en los últimos meses habría un 10% de pacientes con Riesgo de Bajo Peso y un 6, 66% de pacientes con Bajo Peso (obsérvese que no se mencionan desnutridos de ningún grado ni tampoco niños con riesgo de desnutrición). Y según la Base de Datos del Programa Plan Nacer de los departamentos de 25 de Mayo, Cainguás y Oberá existirían 1118 niños con Riesgo de Bajo Peso sobre un total de 12.428 niños controlados, es decir un 9, 38% (aquí ni siquiera se mencionan niños con Bajo Peso).

A la hora de comparar los cambios en las estadísticas entre la forma tradicional y la nueva forma de medir el crecimiento, los datos oficiales para toda la provincia (basados en la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud) indican que un 7, 7% de los niños sondeados en Misiones presentaban Bajo Peso con la curva de la SAP. Con la nueva curva, este porcentaje disminuyó a 3,3%, es decir, un 50% menos, tal cual lo presagiaron los especialistas previo al cambio en las curvas.

Pese a ello, los datos de la última Encuesta Nacional de Nutrición y Salud, señalaron a Misiones como la provincia con más altos índices de desnutrición crónica y bajo peso de todo el país. En cuanto a desnutrición aguda, Misiones figuró cuarta detrás de sólo tres provincias con índices más desfavorables: Mendoza, Buenos Aires y San Juan.

Esa misma encuesta, reveló además que Misiones es la segunda provincia – detrás de Chaco - con mayor prevalencia de anemia por deficiencia de hierro en menores de 2 años, con un índice de 55%.

También existe un estudio realizado por las Naciones Unidas entre enero y febrero de 2005 en Oberá, Posadas, Puerto Esperanza y Montecarlo. Este estudio abarcó exclusivamente a niños de entre 0 y 5 años. Reveló un 84% de niños con problemas de alimentación; 2 de cada diez niños con desnutrición severa; 1 de cada 10 con problemas de crecimiento irreversible; 80% sin aportes de calcio suficientes; 88% sin cobertura médica; 5% con malformaciones y un 60% con trastornos evolutivos. También se sondeó a embarazadas de entre 10 y 49 años, entre las que se observó un 85% con ingresos inferiores a la canasta básica.

El Centro Para la Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) recomienda para Misiones “considerar para revertir esta situación el fortalecimiento de las capacidades de los Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS) como lugar apropiado para mejorar el nivel de las familias en la definición y asunción de un rol activo y responsable en la práctica de la nutrición. Para ello, los CAPS deberían contar con equipos interdisciplinarios compuestos por pediatras, nutricionistas, trabajadores sociales, psicólogos y enfermeras”.

La concepción y uso de tablas de crecimiento (*)

El estudio de la OMS plantea la existencia de dos tipos de tablas para la evaluación del crecimiento: referencias y estándares. Las primeras (referencias) se confeccionan con amplios sectores de la población sana de un país; son las muestras utilizadas para la confección de las tablas argentinas (y las usadas también para las tablas nacionales del Reino Unido, Francia, Venezuela, etc.). Estas muestras son representativas de un espectro amplio de la población (y no de un grupo altamente seleccionado).

Estas tablas nacionales tienen, consecuentemente, un carácter descriptivo; es decir, muestran o describen la forma en que crece la mayoría de los niños sanos de un país, entendiendo por sanos, la ausencia de enfermedades especificas y de condiciones manifiestamente adversas al crecimiento.

Por el contrario, las tablas de la OMS (estándares) fueron confeccionadas a partir de una muestra altamente seleccionada de la población de seis países, con niños que crecen en óptimas condiciones de salud y atención, en un medio socioeconómico y condiciones ambientales altamente favorables. Estos estándares tienen un carácter prescriptivo, es decir, muestran que los niños deben crecer de esta manera.

Las curvas de la OMS no muestran, estrictamente hablando, el crecimiento de niños alimentados a pecho solamente, muestran las curvas de niños altamente seleccionados, alimentados según recomendaciones de la OMS, de un nivel socioeconómico alto, que vive en condiciones medioambientales muy favorables, con madres no fumadoras y un control sanitario regular y periódico. La caída pondoestatural que muestran los niños alimentados a pecho a partir de los seis meses, se debe seguramente a la alimentación. Pero los pesos y tallas más altos que los de otros países que muestran las tablas OMS, en edades cercanas a los cuatro y cinco años, se deben seguramente al tipo de muestra altamente seleccionada utilizada y no a la alimentación a pecho.


* Consideraciones del Grupo ad hoc para el análisis de las tablas de la Organización Mundial de la Salud y su uso en la Argentina.

 (Desde Misiones, Sergio Alvez para Infancia Hoy)

domingo, abril 25, 2010

Maristella Svampa: “El gobierno de los Kirchner no apunta a una redistribución del poder social” (nota de Critica Digital)

Maristella Svampa es una de las pensadoras más agudas, prolíficas y provocadoras de la realidad argentina. Sin embargo, hace un año se llamó a silencio disgustada por el rumbo que tomó el debate político. Autora de una decena de ensayos, activista social y doctora en Sociología de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París, Svampa regresa en esta entrevista para denunciar los motivos de su malestar: la exclusión de las opiniones que se resisten a encasillarse en la disputa entre kirchnerismo y antikirchnerismo. “Es tan ensordecedor el ruido, la vocinglería, que no se escucha”, acusa.

–¿Qué escenario político va a quedar después del kirchnerismo?

–El escenario político cambió en la Argentina y en América Latina. Si se analiza al kirchnerismo con perspectiva histórica, se observa que el gobierno de Néstor Kirchner tuvo la capacidad de amalgamar tendencias contradictorias, desde sectores de derecha que pregonaban el retorno al orden hasta grupos de centroizquierda que hablaban de una apertura de lo político. Por otro lado, el kirchnerismo mostró desde el principio una tendencia a la concentración del poder en todos los espacios. Fueron los dos rasgos más marcados. Ahora bien, ese sistema estalla en mil pedazos en 2008 con la crisis que confronta al Gobierno con los sectores agrarios. Y liquida su capital político y simbólico. Lo que viene después es otra cosa.

–¿Qué cambió en 2008?

–Se instala la lógica binaria. Un esquema que busca polarizar posiciones. No sólo lo hace el kirchnerismo sino también la oposición, que legitima un esquema binario que no permite comprender los matices. Y se agrava el año pasado con la discusión sobre la ley de medios. Yo creo que hay que desnudar esa lógica binaria. Detrás de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández no hay un gobierno nacional y popular que apunte a una redistribución del poder social, sino tendencias contradictorias. Y del lado de la derecha no hay un bloque monolítico que enuncie claramente un proyecto. Es una derecha muy fragmentada que incluyó sorpresas, como la emergencia de nuevos liderazgos. Me refiero por ejemplo a Julio Cobos, aunque es cierto que cuesta imaginarlo como un líder. Pero también Lilita Carrió, que protagonizó un pasaje espectacular desde la centroizquierda a la derecha conservadora. Ni que hablar de la revitalización de la UCR, que era un partido que creíamos muerto. Es el regreso de los muertos vivos a la política argentina. Desde la consigna “que se vayan todos” a la actual degradación institucional del debate en el Congreso, me parece que el panorama es para lamentar.

–¿Cuál es el efecto del esquema binario que adoptó la política argentina entre kirchnerismo y oposición?

–Produjo una simplificación que impide ver matices y que pareciera cerrar el paso a la construcción de terceras posiciones. Ahora bien, en las elecciones parlamentarias se abrieron dos escenarios. El Gobierno prefiere ver la realidad con un solo ojo; muchas veces también la oposición. Me refiero a la creencia de que por fuera del kirchnerismo sólo se puede construir una alternativa de derecha. En cambio, las elecciones también mostraron que se puede construir un espacio de centroizquierda por fuera del kirchnerismo. Lo mostró Pino Solanas y en menor medida Sabbatella. Habrá que ver cómo pueden aportar la constituyente de la CTA y los movimientos sociales que tienen una dinámica diferente de la partidaria. Pero se abrió un espacio. Dejó de ser un monopolio del kirchnerismo. El estallido del kirchnerismo en 2008 no sólo es favorable a la derecha sino también a una centroizquierda que había sido silenciada.

–Pero la forma como se plantea el debate político actualmente parece excluir la posibilidad de terceras posiciones.

–Porque hay un bloqueo sistemático, sobre todo en el Congreso y en los medios de comunicación, que silencia cualquier expresión diferente que apunte a romper el esquema binario. Y, la verdad, tampoco dan ganas de hablar. Yo hace un año que no escribo un artículo periodístico. Antes tenía el impulso de intervenir. Ahora escribo libros, doy charlas, hablo con diferentes actores de la vida política y social, pero no dan ganas de intervenir.

–¿Por qué?

–Porque uno se siente usado de un lado y del otro. Cuando se dio el debate sobre la criminalización de la protesta, unos querían que hablara para señalar cómo la derecha distorsiona la tarea de las organizaciones sociales, como cuando Lilita Carrió salió a decir que estaban armadas (una irresponsabilidad que demostraba que esta señora no sabe lo que dice). Pero, por otro lado, desde otros medios, me llamaban para que denunciara el clientelismo que apuntala al Gobierno. En definitiva, unos y otros querían usarme según sus intenciones. Es un momento muy incómodo. Y creo que hay muchos ciudadanos argentinos muy disgustados con esta lógica destructiva de la política. Si alguno cree que esto es la política, estamos muy mal. La política es conflicto, es adversativa, es verdad, pero no es esta lógica de destrucción y exterminio del otro.

–Pero el silencio de las terceras posiciones favorece el esquema binario.


–Cuando digo que no quiero intervenir no significa que no escriba. Por ejemplo publiqué un libro sobre minería con la idea de abrir la agenda, con los temas que el Gobierno no quiere mostrar porque tiene intereses creados con las grandes trasnacionales. Y acabo de terminar un libro de entrevistas al sanitarista Floreal Ferrara, que dejó un mensaje ético y político muy importante de alguien que puede definirse como un peronista honesto, al estilo de John William Cooke. Pero no es lo que quieren oír. No hay un problema de invisibilización sino de audición. Se ven las cosas pero no se escucha más allá de lo que se quiere oír. No se quieren escuchar otras voces que rompan con el esquema binario que se ha instalado. Es tan ensordecedor el ruido, la vocinglería, que no se escucha.

–Su tesis doctoral analizó un esquema binario que aparece en la formación de la Argentina: civilización o barbarie. Hubo otros, como peronismo y antiperonismo. La actual simplificación entre kirchnerismo y antikirchnerismo ¿es herencia de esa tradición, responde a la forma que tiene el peronismo de confrontar, es una particularidad del kirchnerismo o una derivación de la puja de intereses?

–Es todo eso. No se puede atribuir a una causa única. Pero es cierto que hay una larga historia de esquemas binarios en la República Argentina. Civilización o barbarie es una fórmula que sintetiza un proyecto de construcción de la Nación que tiene una gran fuerza excluyente hacia el interior. Fue un relato fundacional que dio sentido a los momentos de gran conflicto a la historia argentina. Por lo tanto es anterior al peronismo y se actualiza con Yrigoyen. Sin duda asume nuevas dimensiones con el peronismo. Pero esto es como el baile, hacen falta dos. Si el peronismo construyó una visión binaria basada en la idea de que existen antagonismos irreductibles entre pueblo y oligarquía, también estuvieron los otros actores que le dieron carnadura a ese relato.

–La discusión sobre el modelo de desarrollo aparece fuera del debate entre kirchnerismo y oposición. Y da la impresión de que hay toda una tradición de intelectuales que la soslayó largamente.


–No estoy de acuerdo con que haya habido una tradición de intelectuales que la soslayó. En realidad, planteó la discusión bajo determinados marcos. Uno de ellos fue la obsesión por alcanzar el desarrollo de acuerdo con el modelo de los países centrales. Es la tradición del CEPAL, en los años 50, y de los dependentistas, como Fernando Henrique Cardoso y Enzo Faletto. Lo curioso en la izquierda es que había una minimización de los costos sociales y ambientales que podía traer esa dinámica de desarrollo. Es el gran dilema con el cual nos enfrenta actualmente el escenario latinoamericano. Ya no se puede omitir que, más allá de la lógica de saqueo económico, también existe un gran peligro de destrucción de las formas de vida de los pueblos y los territorios y de expropiación ambiental.

–¿Y cuál es la respuesta de los gobiernos latinoamericanos frente a la amenaza?

–En América Latina existe una gran paradoja. Por un lado, se convirtió en un escenario sumamente vital, dinámico, con países que son verdaderos laboratorios políticos, como Bolivia y Ecuador, que dieron nacimiento a Estados pluriculturales, donde se están pensando nuevas fronteras del derecho que proteja no sólo lo individual sino también lo colectivo. Pero paralelamente avanza una dinámica de acumulación que opera por despojo y desposesión. Hay un gran contraste. Los actuales gobiernos latinoamericanos parecen haber hecho una opción en términos de desarrollo. Como los países industrializados tienen cada vez más demanda de materias primas y América Latina es un reservorio de recursos naturales, se optó por un modelo neodesarrollista con una base netamente extractivista. Se sobreexplotan los recursos naturales y avanzan las fronteras sobre territorios que antes eran considerados improductivos: la frontera sojera, la forestal, la minera, la energética. El desarrollismo tiene diferentes variantes y momentos, pero en líneas generales privilegia la producción en sí misma y continúa asimilando desarrollo a crecimiento económico; pero lo que hace décadas aludía a un modelo industrial-productivista, con intervención del Estado, hoy ha sido reemplazado por un modelo de base extractivista, en gran parte trasnacionalizado, que se apoya sobre nociones muy tramposas como las de desarrollo sustentable, gobernanza y responsabilidad social empresarial. Los gobiernos latinoamericanos optaron por aprovechar esta “oportunidad” del sistema económico mundial, y muchas veces sin cuestionar sus consecuencias. Es lo que ocurre, por ejemplo, en la Argentina.

–Entonces, ¿cuál es el modelo de desarrollo que debe implementar América Latina? Porque las urgencias de la pobreza son una realidad y me cuesta pensar que la actitud de los gobiernos se explique por la perversidad, más bien parece un reflejo dirigencial frente a las demandas inmediatas.


–Pero no podemos insertar la discusión del modelo de desarrollo en una visión cortoplacista, que implica en el mediano plazo la destrucción de tierras y territorios. Y que compromete, además, el pacto entre generaciones. Tenemos que preguntarnos qué país vamos a dejar a nuestros hijos. En la Argentina, por ejemplo, por un lado aparece el modelo agrario, que se asocia sobre todo al sistema sojero. Y fue muy complicado abrir la discusión sobre las consecuencias que trajo un modelo anclado en el monocultivo, la concentración, la expansión de la frontera y la deforestación. Se abrió parcialmente a partir de otra discusión, que tuvo que ver con el reparto del excedente. Y ya estamos viendo las consecuencias, alcanza con ir a los pequeños y medianos pueblos para ver el efecto de las fumigaciones y el desplazamiento de poblaciones. El otro modelo es el minero, que es mucho más difícil de discutir, porque las empresas aparecen asociadas al Estado. Habría que fortalecer las economías de pequeña escala. Pero por qué les vamos a pedir a las agrupaciones sociales que elaboren un macromodelo que sustituya a este monstruo que sólo contribuye con las lógicas de acumulación global. Es difícil pensar en alternativas macro. Es mejor pensar en modelos microsociales, a escala pequeña o mediana, que se adapten a cada caso.

Postal a Carta Abierta

Para Maristella Svampa, los intelectuales de Carta Abierta, que responden a la Casa Rosada, “deberían contribuir a abrir la agenda y colocar los temas irritantes”.

“A veces tengo la impresión de que esos intelectuales sólo siguen la agenda que coloca el Gobierno y contribuyen a su legitimación”, agrega. Para esta pensadora, la “función” del intelectual “es abrir la agenda, forzarla, colocar los temas que son irritantes y que conllevan una reflexión sobre los modelos de país”.

Modelo de desarrollo

Hay otros países que están abriendo la discusión sobre el modelo de desarrollo. Cuando Rafael Correa asume en Ecuador, por ejemplo, tenía en su gobierno un ala “extractivista” (de los recursos naturales) y otra ecologista. La Constitución ecuatoriana fue muy novedosa, se habla, por ejemplo, de la filosofía del buen vivir, que reemplazaría al modelo extractivista. Se está debatiendo un modelo posextractivista. Y se trata de un país netamente petrolero. Pero en Bolivia, que está atravesando uno de los procesos políticos más interesantes de América Latina por todo lo que significa la llegada de un presidente indígena, hubo muy poca discusión sobre el modelo de desarrollo. La idea de la explotación y el control por parte del Estado de los recursos naturales excluye toda posibilidad de discutir la forma de desarrollo y sus consecuencias. La propuesta es que el Estado distribuya los beneficios de su explotación entre la población; en otras palabras, se discute la disputa por el excedente. En la Cumbre Climática que se desarrolló en Bolivia, el gobierno de Evo Morales buscó cerrar la discusión y priorizar el cambio climático y la responsabilidad de los países centrales sin entrar en los problemas particulares de su desarrollo. Pero la presión de los movimientos sociales es tan grande en Bolivia que no va a poder evitarlo.